Desde las profundidades de la imaginación emergen criaturas, demonios y seres sobrenaturales que encuentran un rostro a través de la escultura.
Daniel Alejandro Molina Flores, originario de Tuxtla Gutiérrez y estudiante del último semestre de la carrera de Artes Visuales, explora en su trabajo los territorios oscuros de la imaginación humana, donde el miedo, los mitos y la fascinación se encuentran.
Antiguas leyendas
A través de materiales como resina, arcilla y fibra de vidrio, el joven artista da vida a figuras que parecen surgir de antiguas leyendas y creencias.
Sus piezas destacan por las formas, expresiones y detalles que evocan seres de distintas culturas y épocas, representaciones de aquello que durante generaciones ha permanecido en el imaginario colectivo.
Formas inquietantes
Es importante destacar que el 24 de octubre de 2025 presentó su exposición individual titulada “Rostros del abismo”, el cual fue un proyecto en el que las máscaras se convirtieron en protagonistas de un recorrido por los temores y las interpretaciones que el ser humano ha construido alrededor de lo desconocido. “Cada obra propone un acercamiento a ese universo donde lo sobrenatural adquiere presencia y aquello considerado oscuro o maligno encuentra una expresión material”, afirma Molina.
Más allá de representar criaturas fantásticas, “la propuesta artística plantea una reflexión sobre la manera en que las sociedades han dado rostro a sus propios miedos mediante símbolos, relatos y creencias”.
Daniel también agrega que en este universo de formas inquietantes, “las máscaras dejan de ser simples objetos para convertirse en testimonios de una imaginación que busca comprender lo que no puede explicar”.
Así, el menestral del arte oscuro transforma lo invisible en escultura y abre una puerta hacia los rincones más enigmáticos de la mente humana.












