Con un derrumbe y una inundación parcial se encuentran tres de las cuatros estructuras de la zona arqueológica de Chiapa de Corzo, padecimientos que se han originado desde años anteriores pero no han sido atendidas debido a la falta de un techo financiero del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chiapas, debido a los recortes de la Federación.
E que fuera hogar de los antiguos zoques y posteriormente de los chiapanecas, cada vez se encuentra más deteriorado. En la estructura denominada como el Palacio, parte de su lado superior izquierdo se ha derrumbado, por lo que a penas se instaló un listón amarillo de precaución.
La otra estructura, enclavada sobre en entronque carretero del viejo camino a San Cristóbal de Las Casas, presenta inundaciones de hasta un metro y medio de altura en época de lluvias, que por falta de presupuesto no se ha podido realizar sistemas de desagüe, lo cual debilita la bases de este inmueble.
“Los investigadores del INAH no tenemos recursos para distintos proyectos, lo que significa que no se abran más espacio culturales, sin referirse a espacios nuevos sino a la misma Chiapa de Corzo donde se aleja a este sitio de mantenimientos mayores, que tiene que ver con los recortes presupuestales”, detalló Eliseo lunares Villanueva, arqueólogo adscrito al INAH.
Y es que en el 2015 esta delegación recibió aproximadamente 13 millones de pesos; para el siguiente año el presupuesto diminuyó a 11 millones; en este 2017 aún no se ha hecho público el dato, pero se estima que no haya reducción respecto al año pasado.
Sin embargo, los constantes recortes no solo han originado que nuevos proyectos de investigación se suspendan, sino que han afectado los trabajos de conservación y restauración en algunos sitios arqueológicos como Chiapa de Corzo e Izapa.
Es esta última zona arqueológica, después de un sismo hace aproximadamente tres años, parte de una estructura colapsó la cual no ha sido restaurada.
Daños
“Algunas instancias de nuestra institución nos acusan a los investigadores de priorizar las investigaciones que la conservación, si esto fuera así nuestro proyectos no tuvieran la restauración arquitectónica. De hecho en el proyecto que presenté incluyó la restauración del muro poniente, del montículo 7, que se derrumbó hace tres años”, agregó.
Mencionó también que este derrumbe podría dañar a sus visitantes, sin embargo, el INAH solamente se volvió a levantar sin brindarle elementos de consolidación para que no volviera a caer en un futuro.
La estructura 7 es la primera estructura que el visitante encuentra, pero no se puede acceder debido a la falta de trabajos de restauración y ahora por la fragilidad de uno de sus muros, lo que origina que este sitio tenga un atractivo menos.
“También el montículo 5, denominado como el Palacio, sobre su parte principal en la parte alta de ésta, se derrumbó parte del muro por causa de las lluvias y no se ha vuelto a poner. Nos han dicho que con gasto básico se podría remediar sin girar nuevos proyectos, pero ni eso se ha hecho”, puntualizó.
Independiente de los nuevos proyectos, los mexicanos paulatinamente comienzan a perder sus bienes históricos y culturales, estructuras emblemáticas de la nación que incluso no pueden ser haladas en otras partes del mundo, pero que ante los recortes presupuestales estos símbolos mexicanos se dirigen a su derrumbe.
“A todas estas problemáticas sí se le pudieran atender pero no hay dinero, nos dicen que hay un techo financiero muy corto y que no se pueden atender todos los proyectos nuevos que hay, aunque hayan sido aprobados por el cuerpo académico”, finalizó el arqueólogo.












