"Heriberto Ortiz * CP. El río Sabinal y sus arroyuelos tributarios -la mayoría de ellos embovedados- están contaminados y faltos de mantenimiento. Estas irregularidades acrecientan la posibilidad de catástrofes derivadas de la ruptura y filtración de agua contaminada al subsuelo.
El agua podría estar filtrándose por el suelo calizo para generar oquedades peligrosas, además de contaminar las reservas de agua para el consumo humano; formando una especie de enorme pantano que podría literalmente ""tragarse"" inmensas zonas de terreno, coincidieron expertos.
El Sabinal; el que era una vez río de aguas limpias que hoy atraviesa el centro de la ciudad capital, está ""agonizante"". Aguas negras y miles de desechos son arrojados a su afluente, el cual a su vez desemboca en el rió Grijalva. Generando un círculo de contaminación que viola normas Federales en materia, todo ante la mirada inocua de las autoridades municipales. Senaló Agustín Osuna Delgado, hidrometeorologo investigador.
En un recorrido a través de la senda del Sabinal se pudo constatar -con la ayuda del especialista-, que el una vez río de aguas limpias, no agoniza de muerte natural. Está siendo envenenado.
Además los arroyos embovedados que llevan agua al Sabinal no han recibido mantenimiento desde hace varios anos, a decir de los colonos que habitan sobre lo que una vez fue agua.
Estos afluentes relativamente pequenos, fueron encerrados desde hace unos treinta anos. Encerraron su cause por que el crecimiento urbano necesitaba de más espacios habitables; solución que hoy podría cobrar factura.
En las oquedades obscuras y agrietadas se esconde algo más que agua pestilente. Drenajes clandestinos, empresas que derraman aceite, animales peligrosos, troncos, basura taponada, posibles grietas, fugas de agua que reblandecen el suelo tuxtleco.
""Es altamente probable que al interior de los ductos existan grietas; esto no significa que hallan sido mal hechos, pero sí urge que se les de mantenimiento"" senaló el investigador.
Las grietas, que muy probablemente existen al interior de los canales, están filtrando agua a los mantos freáticos, contaminado el agua que en algún momento consumirán los chiapanecos.
Además, esta agua filtrada estaría formando una zona pantanosa, esta situación no es un futuro lejano, las consecuencias del ""enpantanamiento ""de la ciudad ya se han presentado.
Es el caso de diversas construcciones que se han visto afectadas, al tratar de cimentar las obras. Caso de una construcción en plena Avenida Central y 2° poniente de la ciudad capital, solo por mencionar alguna, comento el experto.
Esta humedad que se fuga podría derribar edificios, casas habitaciones o literalmente explotar por el taponamiento de sus vías. Enormes oquedades podrían abrirse en cualquier punto de la ciudad y tragarse lo que encuentre a su paso: escuelas, autos o vidas humanas.
Así pues, todos y cada uno de los arroyuelos de Tuxtla Gutiérrez llevan en su corriente la daga que lentamente entierran al Sabinal: agonizante río atacado por muchos frentes.
Al norte, los arroyos de la Chacona y el Poti -embovedados y semi-desaparecidos- le cierran el paso, acorralan las corrientes arrojan bombas químicas: detergentes y empaques sintéticos.
Al sur, el de San Roque acomete con fiereza: conecta por los costados del Sabinal tuberías de aguas negras; miles de tuberías. No solamente de particulares, sino de fábricas y empresas, acciones que magnifican el ataque.
Por el centro de la ciudad, los diversos embovedados hieren al Sabinal, troncos, ramas y basura sedimentada, completan la funesta faena.
Además, los diversos puentes en: Tash-Nu, Plan de Ayala, la Chacona, Potinaspak, San Marcos y la Salle, posibilitan el ataque del más grande enemigo; el hombre. Sujetos carentes de conciencia cívica que embisten las aguas del Sabinal a la más mínima provocación. Empaques de frituras, botellas de refrescos y sobre todo desdén son arrojados.
En este sentido, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) senaló que el monitoreo de las descargas crudas de aguas a ríos, lagos y otros, debe ser mediante análisis de laboratorios certificados que indiquen los volúmenes permitidos a descargar y con ello, cumplir con la Norma Oficial Mexicana en materia ecológica.
Y este problema no es particular de Tuxtla Gutiérrez, toda vez que actualmente en Chiapas, únicamente 14 municipios tratan sus aguas residuales antes de verterlas a los cuerpos naturales, una cifra menor en comparación con los 118 municipios que tienen sistemas de agua potable y alcantarillado.
Así pues, urge que autoridades locales pongan especial interés en el uso de las aguas. Que sea esta una denuncia a tiempo, para evitar una tragedia, el agua de los arroyuelos encajonados se esta fugando, es un hecho que se ha manifestado en diversas ocasiones.
Es tiempo pues de tomar medidas en materia y detener de una buena vez la contaminación que asecha a las reservas del vital líquido chiapaneco.
Asimismo, es urgente que se realicen los trabajos de mantenimiento a las afluentes locales y con esto evitar una posible tragedia, como las que ya se han presentado en otras regiones del país.
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