"Es el mundo al revés: los que han sido en su propia casa persecutores de los medios de comunicación aparecen en esta obra tragicómica como los adalides de la libertad de expresión; los que invocan el derecho internacional -Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas- amenazan al más puro estilo iraní o del grupo guerrillero MRTA allanar una embajada, y el principal delator de los tiempos modernos (¿periodista?) es calificado por Ecuador como un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos en general.
Fue un enorme mitote el que se montó ayer después de que Ecuador anunciara que otorga asilo al fundador de Wikileaks, Julian Assange. El Reino Unido ha amenazado meterse por la fuerza a la embajada del país sudamericano para aprehender al comunicador australiano, sobre el cual pesan acusaciones que curiosamente no están vinculadas con el estridente ejercicio de su carrera. Pero principalmente pesa sobre él la ira del imperio más poderoso del mundo por haberlo dejado desnudo en público.
La crisis es tan aguda que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos se reunió de forma extraordinaria ayer para analizar las amenazas del Reino Unido a Ecuador a raíz del asilo concedido al creador de WikiLeaks. Esas amenazas son ""inadmisibles"" y constituyen ""un acto hostil"" , subrayó al denunciar que la actitud británica ""viola normas del derecho internacional"".
Sobre el caso, en una entrevista publicada hace unos treinta días, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, hacía ver que Assange puso en peligro la seguridad de agentes encubiertos, así como las relaciones internacionales entre diversos países, además, calificó esta especie de género periodístico, el chisme político, como una trivialización de los temas torales, a propósito de su más reciente libro.
En cuanto a este asunto, no deja de sorprender que el antipático y mal educado Rafael Correa -no se entiende sino con su venia- haya otorgado asilo al comunicador australiano, pues como se decía, se ha distinguido junto con los chavistas venezolanos, bolivianos e incluso argentinos, por ser el principal enemigo de los medios de comunicación que lo critican.
En fin, el caso es para reír pero también para reflexionar sobre cómo un incidente equis puede mover de su lugar y obligar a hacer el ridículo internacional a gente que parecía tan normal, con excepción de Correa. Y es que hasta el admirado juez español, Baltasar Garzón, es actor de reparto en este sainete.
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