Anteriormente quien requería una consulta de salud mental tenía que trasladarse largas distancias, sobre todo de las comunidades apartadas, para poder acceder al Hospital Psiquiátrico San Agustín u otro de los centros que hay en el estado.
Jesús Baltierra Hernández, director de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud, manifestó que la reforma en salud mental busca que la atención en esta área sea impulsada desde el primer al tercer nivel de atención.
Afirmó que estarán distribuidos los centros de atención para que no haya ningún grupo de población que se quede ajeno a esos servicios, que todos los casos que lo requieran reciban ayuda de forma integral.
La reforma plantea que en cada uno de los centros de salud, desde el primer nivel, segundo y tercero, existan departamentos de atención a la salud mental y adicciones. Con esto la población contará con atención universal, igualitaria y metodológica.
Dijo “que en toda la red hospitalaria pueda existir departamentos de atención, nos habla de la gran capacidad de atención que vamos a tener para atender a todos los pacientes, sin que tengan que ser internados”.
Indicó que otro de los objetivos es que la atención sea otorgada con respeto a los derechos humanos, a la diversidad y pluralidad, priorizando siempre la integridad y dignidad del paciente con ayuda de la familia.
El principal reto de la reforma es transitar de un modelo asilar a uno de atención comunitaria. Se trata de terminar con el viejo estigma donde el paciente era excluido y aislado, en muchas ocasiones abandonado por la familia. Se busca devolver todos los derechos humanos del paciente.
El Hospital Psiquiátrico San Agustín va a cumplir una función muy importante como centro de investigación y capacitación, en el marco de la reforma, para todas las unidades que se habilitarán en centros y hospitales de todo el estado.
Se tendrá que trabajar en un programa de capacitación constante para el personal, con la opción de que cuando un hospital necesite apoyo podrá canalizar a pacientes al San Agustín, que reiteró, no desaparecerá.
Refirió que se está capacitando a médicos, psicólogos, personal de enfermería y trabajadoras sociales en todo lo relacionado a trastornos mentales, por consumo de sustancias y emocional. La guía práctica de diagnóstico y tratamiento va a permitir acortar la brecha entre la demanda de atención a la salud mental y el poco personal capacitado.












