Chiapas lo sabe: el gobernador es descendiente de uno de los mejores médicos que ha tenido este país: Manuel Velasco Suárez.
Y esa es una de las razones principales -además del pleno conocimiento de que a su paso en los diferentes cargos públicos el ahora Ejecutivo siempre ha cumplido- de los pobladores en celebrar el anuncio oficial de que Berriozábal tendrá un hospital.
Es, no sólo para los pobladores de Berriozábal sino para los de otras regiones de Chiapas, una buena señal el escuchar en los albores de esta administración que se trabajará por la salud de los más desposeídos.
Voces de diversos sectores, entre éstos el de los trabajadores de la salud, por ejemplo, se han hecho oír de inmediato en el sentido de que el anuncio abona a la certidumbre y sustancia la esperanza de todos los chiapanecos que han acuerpado a la nueva administración.
La opinión pública, testigo de décadas de rezago en materia de salud en el estado y de la retórica en que terminaron las propuestas del anterior gobierno, no deja de reconocer que la actual administración ha empezado a trascender el amplio proyecto por el bien de Chiapas dado a conocer profundamente durante la campaña del joven político.
El gobernador se ha comprometido en ampliar la cobertura de salud y trabajar para que no falten los medicamentos en las diferentes jurisdicciones, además de abrir más espacios de salud, atención y apoyo para las mujeres.
Es el anuncio un gran aliciente ante una de las grandes preocupaciones sociales: que en las zonas rurales y urbanas se han presentado enfermedades que en otras partes del país están erradicadas. Es también la consolidación de un proyecto y un motivo de alegría en la ciudadanía.











