San Agustín: guardián del Soconusco

San Agustín: guardián del Soconusco

Con gran fervor y devoción, católicos de Tapachula celebraron a San Agustín, el santo patrono de la ciudad en el templo ubicado en el centro comercial de la Perla del Soconusco.

Con música, ofrendas florales y una gran devoción veneraron y agradecieron al santo que cumple 207 años de ser el guardián de la región, quien cumple favores en salud, trabajo y familia.

Desde muy temprano, cientos de tapachultecos se congregaron en la iglesia ubicada en el centro de la ciudad para entonar las tradicionales mañanitas; la celebración comenzó con una misa solemne oficiada por el obispo de la diócesis, Luis Manuel López Alfaro, quien destacó la importancia de San Agustín en la vida espiritual de los católicos.

El obispo expresó que la celebración de este santo es una de las más importantes en Tapachula, y que es una oportunidad para que los habitantes de la ciudad se reúnan y expresen su fe y devoción.

San Agustín, un ejemplo de fe

“La fiesta de San Agustín es un reflejo de la rica tradición y cultura de Tapachula, y es un ejemplo de la importancia de la fe y la religión en la vida de los habitantes de la ciudad y los invito a seguir el ideal de San Agustín, de no buscar que dar sino darse a sí mismo”, abundó.

Dijo que en un mundo cada vez más complejo y lleno de distracciones, muchos jóvenes se encuentran perdidos y sin rumbo, buscando la felicidad en lugares equivocados, por lo que, al igual que San Agustín, es importante encontrar la verdadera felicidad y sentido de vida en el interior de uno mismo.

Señaló que muchos santos y figuras espirituales han vivido en la pobreza y han despreciado las riquezas materiales, ya que han comprendido que la verdadera felicidad no se encuentra en el exterior, sino en la conexión con uno mismo y con algo más profundo.

Destacó la importancia del papel de los padres en la guía y apoyo de sus hijos, animándolos a encontrar su propio camino y sentido de vida. “Ayúdenles a encontrar su voz y a hablar en silencio”.

Asimismo, se refirió a la importancia de las enseñanzas de San Agustín para comprender a Jesús y sentir la verdad, “no admiremos a la verdad, sino que la vivamos y la sintamos”.