Martín Mundo Molina, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas (CICCH) y de la Asociación Mexicana de Hidráulica, afirmó que desde 2016 se han encontrado 59 socavones y tres zonas de riesgo en la Plaza del Mariachi y en el barrio San Roque de Tuxtla Gutiérrez.
Mundo Molina adelantó resultados respecto al análisis que el colegio en coordinación con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) y la Asociación Mexicana de Hidráulica realizaron desde 2018 en el embovedado de San Roque, enlistando 10 alternativas para minimizar el riesgo.
El especialista comentó que la severa deforestación y la rebasada capacidad hidráulica en el río Sabinal ocasionará que a futuro -sin que se pueda vaticinar una fecha- dicho afluente vuelva a desbordarse, “de ahí la urgencia de proyectos que minimicen el riesgo”.
Seguridad
Mundo Molina comentó que el riesgo de los socavones es porque empiezan a escarbar sobre las estructuras, por lo que existe un peligro en la cimentación de edificios y casas.
En el caso de San Roque, “en la Plaza del Mariachi hay al menos dos sitios: la iglesia de Santa Cecilia y una casa-habitación que está fracturada.
“Hay 21 afluentes en Tuxtla, de esos cuatro son embovedados. En el caso de San Roque, existen cuatro socavones importantes”, dijo.
Los embovedados son estructuras hidráulicas con forma de arco con estilo y cimentación que ayudan al tránsito de afluentes; en Tuxtla existen al menos dos: el San Roque y El Zope, que tienen hasta un kilómetro de extinción.
Mencionó que existe un riesgo de mayores socavones en el barrio San Roque, ya que la velocidad del agua que transita puede erosionar la estructura, además cuando exista un sismo puede hacer que alguna casa se asiente y se fracture.
“Otra consecuencia sería al momento en que el río crezca, podría romper la alcantarilla y las estructuras cercanas”, afirmó.
Por tanto, recomendó inspeccionar el lugar, evaluar el riesgo y restaurar los socavones bajo un grupo de especialistas en mecánica de suelos y estructuristas que tome muestras de los diversos puntos del embovedado.
A su vez, el ingeniero Jaime de Alba Zermeño enfatizó que en Tuxtla Gutiérrez han ocurrido eventos desafortunados que dejan al descubierto la precariedad en la que vive un sector de la población y el riesgo que muchas veces pasa inadvertido, refiriéndose al incendio que ocurrió semanas atrás en una vivienda del área del mercado.
Señaló que es de suma importancia incidir en el tema de la reglamentación en seguridad, equipamiento y construcción, ya que muchas de ellas están obsoletas, desactualizadas o inexistentes.
Reglamentos
Por tal motivo buscan el acercamiento con el Congreso del Estado y municipios para abordar la necesidad de tener vigente un Atlas de Riesgo, Reglamentos de Construcción y normas complementarias, recordando que menos del 10 por ciento de ciudades de Chiapas cuentan con dicha normativa.
Sobre el tema, el presidente del CICCH, Rodulfo Alberto Farrera Maza, destacó que para el análisis a profundidad en la zona del Cañón del Sumidero, el CICCH firmará un convenio de colaboración con la Secretaría de Protección Civil del estado.
“Mientras que en lo relativo a reglamentaciones, es necesario que las administraciones municipales hagan cumplir la ley.
“En Tuxtla es necesario despejar la vialidad en su zona centro a fin de no obstaculizar el ingreso de los cuerpos de emergencia en dicha zona”, dijo.
Asimismo, refirió que a las dos administraciones municipales anteriores el CICCH presentó el listado con las 10 alternativas propuestas para minimizar riesgos en los embovedados.
“Sin embargo, en ninguna fueron tomados en cuenta, por lo que se espera que durante el actual ejercicio sí exista la disposición de trabajar en conjunto para el bienestar de la sociedad”, concluyó.
Cañón del Sumidero
Desde las oficinas del Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas (CICCH), especialistas también dieron a conocer el trabajo que tienen en marcha en cuanto al análisis de seguridad en las paredes del Cañón del Sumidero y la necesidad de reglamentos en los que cada municipio tome en cuenta sus características específicas para prevenir.
En este sentido, Agustín Osuna Rodríguez, integrante del CICCH, dio a conocer que tras el recorrido por el área donde se presentó un desprendimiento en las paredes del Cañón del Sumidero el pasado 1 de enero, dijo que es importante generar un estudio más exhaustivo que brinde certeza a la población y a los turistas en cuanto a identificación de zonas de riesgo, sitios de seguridad y de operatividad.












