Habitantes del Barrio de San Roque denuncian que desde hace un par de años se ha sumido en la inseguridad, además de que el parque de la zona se ha vuelto punto de llegada de migrantes, pernoctando hasta 30 hombres, mujeres y niños en fechas recientes.
Patricia Ovilla Flores, cuya vivienda colinda con el parque y la parroquia, señaló que desde hace un año el tradicional barrio se ha visto afectado por la proliferación de delincuentes, así como vendedores de drogas.
La situación se ha salido de control a tal grado que la iglesia, la librería, la parroquia han sido robadas por los delincuentes y personas procedentes de los países centroamericanos, sin que alguna autoridad tome cartas al respecto.
Patricia recordó que en San Roque son pocos los habitantes ya que proliferan los comercios, por lo que se han visto en la necesidad de organizarse para detener a los ladrones por cuenta propia, los han linchado, entregado a las autoridades.
“Lamentablemente la autoridad libera a esos ladrones, que son atrapados por los vecinos por lo que sirve de poco también la organización ciudadana”, indicó.
Otra situación que ha perjudicado a los habitantes es la reducción de policías por turno, hasta hace seis meses habían dos, ahora es uno que poco puede hacer ante un numeroso grupo de maleantes o migrantes.
“Viene gente a tomar, jóvenes de las escuelas han tomado el parque como un lugar para drogarse, muchas veces entre los vecinos han tenido que pelearse con estas personas. Hartos de la situación en algunos casos han desnudado a los asaltantes”, informó.
Detalló que actualmente hay un grupo de 30 migrantes en el parque, el cual llega a partir de las cuatro de la mañana, “son hombres, mujeres y niños que pernoctan en las bancas, anteriormente les daban alojamiento en la parroquia pero ha sido robada en diferentes ocasiones”.
En este escenario, hacen un llamado a las autoridades municipales para poner orden y seguridad en este lugar que ha sido ya rebasado por la delincuencia.
“Los migrantes se burlan, dicen que nada les pueden hacer, los vendedores de droga andan con libertad, tampoco los tocan, es una situación de verdad insoportable pero tenemos que aguantar, acá tenemos nuestra vivienda”, comentó.











