Sana cercanía sí| PAN-gobierno no

"El presidente electo Felipe Calderón Hinojosa propuso una ""sana cercanía"" entre su gobierno y su Partido Acción Nacional, a cuyos militantes y dirigentes demandó apoyo ""firme y decidido"", eso es comprensible y hasta deseable en la construcción política, lo que no debe reeditarse es el México de un gobierno de partido.

Se da por sentado que es un instituto político el que lleva a la Presidencia de la República a su candidato, quien comparte con éste principios que el nuevo mandatario está invitado a cumplir lealmente no sólo por un compromiso con sus correligionarios, sino porque se presentó con ellos ante toda la nación que lo eligió.

El representante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Instituto Federal Electoral (IFE), Javier Oliva Posada, ve, sin embargo, en esa pretensión un retroceso a las posiciones más anacrónicas del sistema político mexicano, o sea, desde el tricolor se hace un reconocimiento implícito de que las épocas del PRI-gobierno no deben volver.

Tienen toda la razón. Se han invertido 30 anos, miles de millones de pesos, y el trabajo de muchísimos políticos, pero también de la ciudadanía en su conjunto para desmontar en México el sistema de partido hegemónico.

En una contrarréplica a lo dicho en el sexenio anterior por el entonces presidente priísta Ernesto Zedillo de que entre él y su partido habría una ""sana distancia"", Calderón acunó la frase ahora controvertida este sábado frente a 300 altos dirigentes panistas.

El presidente de su organización política, Manuel Espino, prometió a Calderón todo el apoyo de su partido. El consejo panista en pleno aprobó un acuerdo de respaldo y apoyó las iniciativas de gobierno.

En el sexenio que termina hemos palpado de qué modo resulta esencial el trabajo conjunto del jefe del Ejecutivo y del Congreso de la Unión para convenir acuerdos mínimos para mantener y acelerar la marcha del país. Esa colaboración, desde luego, comienza entre el Presidente y los diputados y senadores de su partido, que son quienes tendrán que ensamblar las fuerzas legislativas para salir adelante.

Calderón tiene experiencia en el trabajo legislativo y fue presidente del PAN. Pero eso no significa que pretenda convertir al partido en una dependencia del Ejecutivo, como sucedía en el pasado. El Congreso tiene un peso específico nuevo y cuenta con legisladores duchos en el debate, el trabajo de gabinete, la negociación y los acuerdos.

Con más claridad que antes, los legisladores responden al liderazgo parlamentario que ellos mismos se han dado, y más aún, se deben a la ciudadanía de la cual en estricto sentido son representantes. Por ello deben asegurarse de que su respetabilidad y autonomía son tan fuertes como su responsabilidad. Aunque hay naturalmente coincidencias de fondo entre el Presidente y los militantes de su partido. Con lealtad, anteponiendo el interés nacional -tan frecuentemente postergado en la lucha política reciente-, el partido puede ayudar al mandatario para bien, sin perder rumbo ni dignidad.

Cualquier otra ""cercanía"" puede devenir en relación perversa en lo que debe ser pulcra división de poderes. Nunca más el ""zqué hora es? La que usted quiera Senor Presidente"". (El Universal)

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