La diputada federal, Sasíl de León Villard, se sumó a los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos para solicitar a la Secretaría de Gobernación, y las entidades estatales, reforzar medidas de atención especial para la atención de niñas, niños y adolescentes centroamericanos en tránsito por el país.
La legisladora chiapaneca explicó que la Comisión de Derechos de la Niñez analiza exhortar a la Secretaría de Gobernación, al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y a los titulares de los Poderes Ejecutivos de las entidades federativas a reforzar las medidas dirigidas a la atención de niñas, niños y adolescentes centroamericanos en tránsito por el país, en coordinación con los gobiernos de Estados Unidos, El Salvador, Honduras y Guatemala.
El punto de acuerdo resalta que las detenciones de infantes centroamericanos, en el contexto de la migración no acompañada, se duplicaron entre 2014 y 2015, al pasar de casi 11 mil a poco más de 20 mil. Aunado a ello se reporta un número creciente personas originarias de Cuba y Haití.
Sasíl de León dijo que los estados con mayor número de detenciones de este grupo fueron Chiapas, Veracruz y Tabasco, con 43, 16 y 10 por ciento, respectivamente. Es decir, casi 70 por ciento de los aseguramientos se realizaron en esas tres entidades. Además, cerca de 98 por ciento de los menores y adolescentes no acompañados detenidos provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador.
Esas cifras solo registran a menores no acompañados, pues el universo total de los detenidos, entre acompañados y no, suma 36 mil 174 niñas, niños y adolescentes migrantes solo el año pasado.
Incluso 12 mil de ellos fueron canalizados hacia alguno de los albergues de los sistemas Nacional, Estatal y Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia, lo cual supondría que el 68 por ciento de los casos son detenidos en los mismos espacios y condiciones que los adultos.
Esa situación dista de ser nueva, ya que en julio de 2014 se dio a conocer que la cantidad de niños que llegaban solos desde Centroamérica había desbordado la capacidad de atención de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos.
Más de 52 mil menores habrían sido detenidos desde octubre de 2013, al cruzar la frontera con México. La situación se agravó de tal manera que, en Texas y Arizona, los centros de detención y las bases militares estaban saturadas y los menores permanecían hacinados a la espera de que las autoridades abrieran el proceso para devolverlos a su país.
Subrayó que México está ubicado en una situación desventajosa para enfrentar adecuadamente esta situación, dada la vecindad con Estados Unidos y Centroamérica, “lo que permite afirmar que somos parte de la solución a un problema que se origina fuera de las fronteras y sobre el cual nuestro margen de maniobra es reducido”.











