Muchos contribuyentes, propietarios de microempresas como abarrotes o tiendas de ropa, tienen la idea de que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) únicamente fiscaliza a las grandes empresas, por lo que no se preocupan de llevar en orden su situación fiscal, una idea totalmente alejada de la realidad.
El contador público certificado, René Cruz Montalvo, enfatizó que casi por cultura contributiva, muchos “tienen la idea de que por ser una tiendita el SAT no se fijará en ellos, si hay grandes tiendas que son las que deben pagar impuestos”, pero si alguien recibe un ingreso dado de alta en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC), es una obligación el pagar impuestos.
La sugerencia de un profesional es llevar en total orden las cuestiones financieras y la situación fiscal, por más pequeña que sea la empresa, para que no se presente ningún inconveniente con la autoridad fiscal en determinado momento, ya que esta persigue todo aquello que considera un fraude fiscal.
Mencionó que tal vez en el caso de las grandes empresas, el tener un requerimiento del SAT no le representará un gran problema, pero en cambio, un negocio pequeño, si llega a tener una intervención por parte del Servicio de Administración Tributaria, puede condenarlo a la muerte financiera en caso de una multa, por una contribución que no haya sido pagada en tiempo y forma.
“Eso puede hacer la diferencia entre que el negocio pequeño siga funcionando o no, por lo cual, todos, absolutamente todos los contribuyentes inscritos en el RFC, deben tener mucho cuidado con el manejo de sus finanzas. Lo mejor es asesorarse con un especialista”, indicó el contador.
Es importante recordar que a finales de noviembre, mediante un comunicado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), rechazó que el SAT esté buscando aumentar la recaudación cobrando a los clientes de las instituciones bancarias impuestos por depósitos en efectivo.












