A pesar de que San Cristóbal pasó las últimas horas del 2025 con una sensación térmica de hasta seis grados, el primer día de 2026 otorgó un sol constante que iluminó los paseos de festejo. Porque contrario a lo que se podría pensar, muchas familias salen al centro o al cine de la ciudad para recibir el año.
Tanto calles como banquetas se pintan con los restos de los cuetes que chicos y grandes quemaron en la noche, una actividad cada vez más cuestionada entre la ciudadanía. Algunos argumentan lo estresante que el sonido puede ser para la fauna en general. En redes, ciudadanos pidieron ayuda para encontrar a sus mascotas que escaparon por el estrés.
Otros argumentan la contaminación que la pirotecnia produce y llaman a que, después de la quema de cuetes, los usuarios se hagan responsables y recojan la basura.
Al igual que el 24 de diciembre, en los mercados la venta de cuetes continuaba incluso de parte de menores de edad. Casi a medianoche, el cuerpo de bomberos informaría de un incendio sucedido en un taller mecánico.
Siniestros
Del mismo modo, los accidentes automovilísticos se hicieron presentes. El primero de la noche que se registró fue entre una motocicleta y un taxi, sin embargo, el más aparatoso implicó a cuatro vehículos.
En el bulevar Las Américas, en la zona sur, una camioneta blanca que iba a exceso de velocidad dañó a por lo menos cuatro vehículos. El conductor, quien estaba bajo supuesto estado de ebriedad, fue detenido por elementos de tránsito.
Justo a medianoche, el cielo de San Cristóbal se pintó con fuego artificiales que venían desde distintos puntos de la ciudad. En el centro, las calles y andadores estaban ocupados por ciudadanos y turistas, algunos de los cuáles bailaron la coreografía de la conocida “Caballo de rodeo”.












