Se agota el tiempo

"MdeR * El presidente Obama no tiene ya tiempo de espera. La paciencia de los electores se agotó y quienes resienten más el daño son la Casa Blanca y el Partido Demócrata. Los demócratas tienen la Presidencia y la mayoría en el Capitolio; y nada se ha resuelto en forma definitiva. La razón principal está a la vista: frente a una gravísima crisis financiera, económica y social, el conjunto del gobierno debió actuar con el sentido de emergencia necesario. Al menos logró contener la devastación en el sistema financiero sobre la base de adquirir una inmensa deuda; este logro permitirá comenzar a reparar el daño en la economía y sus dolorosas consecuencias sociales. Ello requerirá tiempo y esfuerzos extraordinarios. Bien: ahora vaya y explique el proceso a los desempleados (uno de cada diez integrantes de la fuerza de trabajo). A ver cómo le va.

Ahora es el momento del punto de inflexión. Se presentan resultados o la imagen del Presidente y los demócratas se derrumba. Y el centro de la definición es la reforma al sistema de salud. Durante largos meses se han discutido toda clase de proyectos buscando conciliar las dos perspectivas relacionadas con el tema: Imposible: no hay bipartidismo que alcance para este propósito. En el fondo de esta imposibilidad están los temas del costo de la reforma y la intervención gubernamental (ver el artículo de Charles Krauthammer en The Washington Post, 5 de marzo). En vista de la situación Barack Obama se ha decidido: si no se puede alcanzar la mayoría calificada en el Congreso, entonces hay que buscar sólo el voto de mayoría simple y avanzar. Es preferible pagar el costo de una reforma mediatizada, pero indispensable a pagar el costo de la inacción.

Insisto una vez más: el destino de la reforma al sistema de salud está vinculado en forma directa con la suerte de la reforma migratoria. Si los demócratas se ven obligados a usar el procedimiento de ""reconciliación presupuestal"" (mayoría simple) para sacar adelante su reforma, entonces enviarán un claro mensaje: la reforma migratoria va. Esto fortalecerá el trabajo y las posibilidades de dos senadores (uno demócrata y otro republicano) quienes, ahí sí, están buscando una base bipartidista real para avanzar en el Congreso.

Por supuesto, en mi opinión, lo más importante de la reforma migratoria no es la regularización de los indocumentados ya presentes en Estados Unidos sino la circularidad de la fuerza de trabajo en el subcontinente; pero hasta ahora el muy polémico tema de la ""ciudadanización"" domina la discusión. Valdría la pena recordar lo básico: los ""ilegal alien"" buscan trabajo, no boletas para votación. Ya si sus hijos votan es porque nacieron en EUA y son ciudadanos de esa nación. Y en el caso de hijos de mexicanos, gracias a una esencial reforma salinista, tienen doble nacionalidad. También son nacionales mexicanos pero son en primer lugar ciudadanos estadounidenses. Cada mes y cada año transcurrido ello tendrá mayor importancia. Lo constatamos ya. En particular Obama está resintiendo esa presión por la importancia del voto ""hispano"" apoyando su candidatura.

También siente la presión de los Tea Party; la manifestación evidente en nuestros días de los WASP (blancos, anglosajones y protestantes) quienes añoran el aislacionismo, el ""american way of life"" al antiguo estilo (con asientos reservados para blancos en los autobuses, trenes y restaurantes), el ""English Only"" y el viejo poder adquisitivo del dólar, hoy tan menguado. Así que todo el sistema político en EUA se encuentra sujeto a intensas presiones y falta que el Partido Republicano se convierta en el refugio y vocero de los red necks (algo así como el club de amigos íntimos de César Nava: ""te cambió el 2 por ciento más en el IVA federal, por la gubernatura segura en el Estado de México"", la más reciente de sus innovaciones políticas).

Por eso el llevar a los hechos la reforma al sistema de salud es romper el círculo vicioso y salir de la situación defensiva en la cual se encuentran Obama y los demócratas. Si la Casa Blanca se muestra incapaz de llevar a buen éxito ese movimiento legislativo, se estará dando un tiro en los pies. Con consecuencias lamentables en diversos plazos.

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