"Heriberto Ortiz * CP. Según las estadísticas de ahorro en la entidad en relación comparativa con las nacionales, actualmente existe una espiral de empobrecimiento en Chiapas que afecta en mayor medida a las zonas rurales donde la banca prácticamente no tiene presencia, las cuales son mayoría en la geografía local.
Así lo evidencian estadísticas de ahorro personal en el país. En promedio 28 por ciento de los mexicanos ahorra, mientras que en la entidad apenas 25 por ciento, señalan cifras de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
En este sentido, Carlos David Alfonso Utrilla, delegado de Condusef en la entidad, detalló que del 28 por ciento de ahorradores a nivel nacional, la mitad ahorra en instituciones financieras o invierte su dinero en bienes materiales, mientras que en la entidad, 10 por ciento invierte su dinero y 15 por cierto lo ahorra de forma informal.
Este ahorro informal de la sociedad recurre a prácticas caídas en desuso además de improcedentes en el movimiento económico general, es el caso de: esconderlo, enterrarlo, meterlo en alcancías o recurrir a prestadores de créditos.
En este escenario existe una segunda circunstancia que incentiva la falta de ahorro y la pérdida del mismos, y es que en las zonas rurales de la entidad prácticamente no hay bancos, solamente casas comerciales que aprovechándose del abandono en que la banca tiene a las zonas rurales, en muchas ocasiones realizan operaciones fraudulentas.
Y es que el ahorro es un referente inmediato de la salud económica y financiera de las sociedades, pero en Chiapas se aplica una máxima de navieros que dice: ""No sabe si Chiapas es pobre porque no ahorra o no ahorra porque es pobre.""
""En Chiapas existe una espiral de pobreza detonada por malos movimientos financieros y el abandono de la banca que incentiva la pobreza general"", dijo el Delegado estatal.
Con esto, al cabo de un determinado tiempo se habrá conseguido ahorrar sin descuidar el gasto corriente natural, pero el ahorro tendría que ser invertido en materiales o ahorrado en bancos que ofrezcan intereses mayores al 3.5 por ciento, para que el dinero no pierda su valor y se multiplique al ritmo de la inflación.
Sin embargo, la ausencia de bancos que solamente se preocupan por las grandes ciudades dejando en el abandono al sector rural, es un grave detonante de pobreza, puntualizó Alfonso Utrilla.
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