Se aplaza reapertura de juntas de Conciliación

Carlos Daniel Conde Ramírez, abogado laborista en Chiapas, expuso que por el momento un problema al que se enfrentan las personas que ha sido despedidas en este tiempo de la pandemia, es que no pueden interponer los recursos legales, derivado del cierre de las juntas locales de Conciliación y Arbitraje, que es el organismo que puede determinar los casos de despidos injustificados.

Daniel Conde aseguró que, en estos tres meses, el sector hotelero, restaurantero y de servicios son los más afectados por la pandemia del Covid-19, ya que son los ramos con mayores despidos o cierre de negocios sin necesidad de plantear que se trata de despidos injustificados.

“Hay empresas que sí han despedido personal y recurso humano, pero desafortunadamente como no están laborando las juntas locales de Conciliación y Arbitraje, están en espera de que se puedan activar las actividades jurisdiccionales”, consideró.

Esto representa una postura de vulnerabilidad para los sectores más desfavorecidos, es decir, todos aquellos a los que no se les pagaba vía nómina, los que no estaban inscritos en el Seguro Social por la parte patronal, que es la gran mayoría.

El abogado comentó que el tema de la pandemia es entendible, así como las graves consecuencias que ha acarreado como es el desempleo, sin embargo, también los empleados cuentan con derechos que están respaldados en la Constitución y se pueden hacer valer.

En este panorama, agregó que tampoco existe una fecha para que las JLCA vuelvan a funcionar, además de que están en proceso de cambios por lo que los temas de juicios laborales se encuentran detenidos completamente.

En este contexto, el representante de la Canirac en Chiapas dio a conocer en días pasados que son 20 mil negocios en Chiapas que se encuentran afectados por la pandemia y mil 500 empresas ya anunciaron que no podrán abrir cuando el semáforo epidemiológico lo permita.

Asimismo, en los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, en el periodo de enero a marzo del presente año, 56 mil personas manifestaron que se encuentran desocupadas, lo que se traduce como aquella persona que no trabajó siquiera una hora durante la semana de la encuesta y representa una tasa de desocupación de 2.6 por ciento, cinco décimas por arriba respecto al mismo trimestre del año anterior.