Se complica fenómeno migratorio en Frontera Sur

El obispo Jaime Calderón dijo que trabajan para proponer acciones con las que puedan mejorar la ayuda hacia migrantes. Rafael Victorio / CP
El obispo Jaime Calderón dijo que trabajan para proponer acciones con las que puedan mejorar la ayuda hacia migrantes. Rafael Victorio / CP

Al reconocer que el fenómeno migratorio se está convirtiendo en un problema más complejo, el obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, pidió a las autoridades de los tres niveles de gobierno clarifiquen sus actitudes y sus acciones para con los migrantes.

“Nos parece que la política migratoria actual aparentemente es humanitaria, pero alcanzamos a notar que muchas veces los dejan entrar al país y no los acompañan, dejándolos a la deriva y a merced de las inclemencias del tiempo y del poco trato hospitalario”, advirtió.

Reconoció que en Chiapas y particularmente en la franja fronteriza Sur, el Soconusco y Costa, en los últimos meses se han vivido momentos intensos de la migración, por las caravanas de miles de ellos que buscan llegar a los Estados Unidos.

Y es que los migrantes ya no se aventuran a ir solos y se organizan en la frontera para avanzar en caravana, lo que ha generado el rechazo hacia ellos. “Como ciudadanos y como cristianos vemos con menos claridad la actitud y el papel que juegan los tres niveles de gobierno. Al mismo tiempo, el incremento de la inseguridad nos ha llevado a pensar que se debe a los migrantes”.

Consideró que eso no es totalmente cierto, pero genera un sentimiento de rechazo hacia ellos, ante lo cual invitó a los cristianos y especialmente a los católicos a “ver a los migrantes con los ojos de Jesús: tuve hambre y me diste de comer, anduve de forastero y me hospedaste, estuve desnudo y me vestiste, estaba enfermo y encarcelado y me fuiste a ver (Mt 25). No podemos llamar a Dios nuestro Padre, si no vemos a los migrantes como hermanos”.

Para finalizar, insistió en su llamado a ver a todos como hermanos y en particular a los más pequeños: “al huérfano, a la viuda y al forastero. Lo complejo de las circunstancias no cambian la actitud de Dios para con nosotros”.