Se debe conservar diversidad de maíz

Se debe conservar diversidad de maíz

Actualmente en México se estima que cerca de la mitad, de los 27 millones de toneladas de maíz que se cosechan anualmente, se destina a la elaboración de tortillas. El consumo de este producto por persona es de aproximadamente 75 kilogramos al año, entre siete y 10 tortillas diarias, en promedio.

Durante el 2023, la producción de este cultivo registró una disminución en el Centro y Norte del país, sin embargo, en el Sur Sureste se reportó un incremento importante, en parte gracias al programa Fertilizantes para el Bienestar, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

En Chiapas, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) registró una superficie sembrada de 688 mil 80 hectáreas, de las cuales se cosecharon más de 525 mil 800, obteniendo una producción de 863 mil 733 toneladas al 31 de diciembre de 2023.

Cristian Zavala, investigador en conservación de germoplasma del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), señala que en los estudios recientes sobre la biodiversidad del maíz, se ha discutido sobre los diferentes grupos y subgrupos dentro del género Zea, del cual proviene este alimento.

La diversificación del grano se debe a la selección ocurrida por muchos años, además del cruzamiento de esos maíces antiguos con otros géneros de zea como: zea mexicana, zea luxurians, zea nicaragüensis, zea huehuetenangensis y otros. 

Razas nativas

A partir de estos procesos, se originaron las razas nativas, que son variedades adaptadas a condiciones locales específicas gracias al mejoramiento realizado por los pueblos originarios durante generaciones.

Al hablar de “razas” se refiere a las variedades nativas, mientras que los “criollos” son aquellas variedades que, aunque originarias de una región específica, han sido trasladadas y adaptadas a nuevas regiones por el humano.

Indicó que el Cimmyt resguarda material genético de 413 razas identificadas dentro de su Banco de Germoplasma, aunque muchas de estas ya no se siembran en campo y se estima que más del 50 % de estas variedades se ha perdido en los territorios.