Se derrumba Azapac Amatal

"Abenamar Sánchez * CP. Lo perdieron todo. Las casas están reducidas a cascarones resquebrajados. Un asentamiento de unas veinte hectáreas de tierras en Azapac Amatal, municipio de ""Francisco León"" despojó de lo poco que tenían a una treintena de familias.

La tierra se hundió, y con ella una parte baja de esta comunidad zoque que con sus 150 casas y 800 habitantes se levanta sobre una quebrada, en la región Centro-Norte de Chiapas.

Hombres y mujeres y ninos dejaron 28 casas en ruinas y desde hace tres semanas viven arrimados en la casa de algún familiar o amigo en la parte alta del pueblito de doce hectáreas.

La gente está asustada. Una mujer dice entre llantos que nada más esperan se les diga dónde se les va a comprar tierras para que se vayan de aquí, pero lo triste -para ellos- es que en estos días sólo se habla de damnificados de otros municipios de Chiapas.

Orbelín Cruz dice:

-Si Ostuacán tiene a damnificados de ""Juan de Grijalva"", ""Francisco León"" tiene a los de Azapac Amatal.

Le digo que por Copainalá, en ""López Mateos"", se habla de otro asentamiento.

-Lo hemos escuchado, pero nosotros no hemos salido en la televisión. Necesitamos ayuda.

Su respuesta suena a súplica. La casa de él queda a unos metros del borde del derrumbe, y desde allí se puede observar, pendiente abajo, un extenso campo de cortes y desgajes.

Desde la fundación de esta colonia, que tiene 910 hectáreas de tierras ejidales para el trabajo y se ubica a cerca de cien kilómetros de la capital chiapaneca, rumbo a la carretera que comunica al corredor Mezcalapa, se observaba una ""falla geológica"", pero fue en los últimos días del mes pasado que se abrió.

Y sigue bajando.

Cuando las fuertes lluvias en la última semana de octubre, cuenta Víctor Cruz Sánchez, la tierra se empezó a abrir y a hundir. Pero fue el 2 de noviembre, cuando un temblor, completa Orbelín, que bajó más.

Las casas se partieron. Una parte de la red de luz eléctrica también se vino al suelo. Y una casa -me dicen que de Epifanio Ramírez- está en medio de una laguna que se ha formado por un hilillo de agua que viene del cerro. Vicente y Juan Cruz apenas habían mandado a construir sus casas, construcciones de unos diez por ocho metros cada uno. Habían invertido los ahorros de la estancia en Estados Unidos. Pero esta manana encuentro a unas personas rescatando lo poco que queda de láminas buenas de esas casas.

Desde el techo, sobre un andamio, Jacinto, un hombre bajito y rollizo, comenta que están salvando las láminas de cinc para mitigar la situación de damnificado. Si construyen, será en otro lado, en una parte más segura, porque aquí la tierra todavía cede a los pasos.

La tierra sigue húmeda. Y en el cielo se observa la amenaza de lluvias. Se alcanza a divisar también a lo lejos una trabazón de cerros coronados por una densa niebla. La gente teme que llueva en estos días. Dice que con el agua podría bajar más la tierra. A parte de las casas se ha cuarteado el edificio de la escuela primaria. Pero unos 30 kilómetros de tramo carretero antes de llegar a la comunidad es también una sucesión de desgajes, agujeros y derrumbes. Los carros pasan como pueden, al filo de barrancos.

Azapac Amatal parece más un campo de barrancos. Su nombre conlleva otra historia de desgracia, a parte de los efectos en menor grado de la erupción del volcán Chichonal en 1982. Se llama Azapac porque los fundadores de aquí no quisieron olvidar el nombre de la pequena comunidad que abandonaron a unos kilómetros, a orillas del río Azapac, también a causa del desgaje de un cerro.

Eso, hará unos 40 anos. Se salieron de esa comunidad, que tenía unos diez anos de haber sido fundada, y levantaron otro pueblito sobre una quebrada, a unos 50 kilómetros de el Chichonal: lo bautizaron Azapac Amatal por los grandes árboles de amate que poblaban lo que antes era una montana. Pero ahora, sólo se observan potreros y derrumbes.

La gente, principalmente los hombres que quedan, se dedica a la siembra del maíz para el consumo y a la ganadería extensiva. La mayoría de los hombres se encuentra de ilegal en Estados Unidos. Es así como poco a poco se han levantado y construido casas de tabique con láminas de cinc, aunque todavía quedan unas de madera.

Para llegar, desde Tuxtla Gutiérrez, a Azapac -diles, por favor, que así se llega, me sugiere una persona- se toma la carretera a Chicoasén. Se llega a Tecpatán. De allí se toma el camino rumbo a Raudales Malpaso, pero a unos kilómetros adelantito se encuentra el desvío a la comunidad ""Emiliano Zapata"".

Ese es el camino que lleva a Azapac Amatal... el camino que lleva al lugar de otra desgracia.

"