Cientos de católicos despidieron con lágrimas al obispo Enrique Díaz Díaz, quien a partir del 19 de mayo asumirá la titularidad en la Diócesis de Irapuato, Guanajuato. Díaz Díaz, quien primero fue obispo auxiliar y luego coadjutor de San Cristóbal, estuvo 14 años en la diócesis coleta.
Fue despedido por indígenas y mestizos durante la misa de las 12 horas celebrada en la Catedral de San Cristóbal, con la presencia de todos los sacerdotes, religiosas y el obispo Felipe Arizmendi Esquivel.
En un mensaje al final de la emotiva celebración, amenizada por la marimba de las y los hermanos Díaz y en la que hubo música tradicional, el obispo Díaz Díaz agradeció a los católicos de la diócesis “porque me han permito compartir su riqueza, su generosidad; he vivido también sus dolores, sus tristezas, pero es un privilegio estar con ustedes. No ha sido posible dar las gracias a todos y cada uno de ustedes debido a la agenda que ya estaba propuesta”.
Agregó: “de verdad he tratado de dar lo mejor de mí, pero tan limitado, tan pobre y tan frágil que soy, sé que he dejado mucho que desear, en muchos sentidos, en muchos servicios y quizá algunos de ustedes estén lastimados, se hayan sentido ofendidos o no se hayan sentido suficientemente escuchados o atendidos. Pido perdón humildemente. Este es mi servicio pero sé que no alcanzo a llenar todas las expectativas que ustedes tenían”.
Remarcó: “de verdad, gracias y perdón si en algo no di lo mejor de mí. Le pido mucho la Señor que bendiga esta diócesis que de verdad la llevo en el corazón. Han sido experiencias, compartir; toda una vida que no se borra. Ahora pido que ustedes me den su bendición”.
A nombre de la diócesis, la canciller María del Refugio Esparza Macías leyó un documento de agradecimiento por el “servicio y entrega generosa entre nosotros”.
Diócesis
La diócesis también le agradeció al monseñor Díaz Díaz porque “haber compartido nuestras alegrías, fiestas, cantos, comidas comunitarias, celebraciones, ritos y danzas; por engrandecer el corazón de nuestra Iglesia autóctona, a través de los ministerios, que con tanto amor fortaleciste; por tu comprensión y ternura, que a ejemplo de Jesús, has tenido para con las mujeres, las niñas y los niños; porque abriste tu corazón y las puertas de tú casa, ante las necesidades de quienes llegamos a buscarte; por tu palabra profética que anuncia la buena nueva del reino de Dios y denuncia los proyectos de muerte; por animarnos a perseverar en el camino de la hermandad, de la verdad, de la justicia y de la paz”.
Finalmente pidió “al Espíritu de Dios que te asista y te acompañe en este tu nuevo servicio, en la Diócesis de Irapuato. Que la Virgen de Guadalupe, nuestra Madre, te conceda cada día todo su amor, cuidado y protección. Las niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombres, servidoras, servidores, agentes de animación y coordinación pastoral, te queremos y te queremos mucho, te vas con nuestra bendición”.












