En un afán de llamar la atención y buscando los reflectores en la lucha por el poder, dos grupos antagonistas con aspiraciones electorales se confrontaron por la mañana en las oficinas centrales de la Secretaría de Salud.
Aprovechándose de la buena voluntad de los trabajadores y la falta de pagos pendientes por parte de las autoridades, con clara falta de convocatoria y al no llegar a acuerdos relevantes en beneficio del gremio, el supuesto megamovimiento fue más una forma de protagonismo político electoral que únicamente quedó en un ridículo divisionismo y confrontación entre ellos.
Límbamo Domínguez Alegría, Víctor Hugo Zavaleta Ruiz y atrás de este, María de Jesús Espinosa (“La Chusita”) son ya conocidos por estar detrás de supuestos movimientos de lucha lucrando con la necesidad de los trabajadores, toda vez que en diversas ocasiones han sido evidenciados por querer obtener beneficios propios por encima de la clase trabajadora a quien dicen representar.
Basta recordar la supuesta huelga de hambre de las enfermeras en donde únicamente los cabecillas obtuvieron jugosos bonos económicos pero que en nada benefició a los trabajadores.











