Desde hace 40 años el señor Hugo Alberto Gómez Sánchez se gana la vida entre las tumbas del Panteón Municipal de Tuxtla Gutiérrez, con la elaboración de epitafios y como eventual sepulturero.
Gracias a este oficio pudo sacar adelante a su esposa y dos hijas, quienes hoy día ya han formados sus propios hogares, por lo que sigue siendo la fuente de ingresos para él y su esposa.
Comenta que nunca ha sido problema para él trabajar en el panteón, jamás ha visto un fantasma o pasado una situación paranormal, sin embargo, ha sido testigo de que la maldad existe, ya que en varias ocasiones ha encontrado objetos de brujería, los que destruyen.
“El espacio no representa un conflicto, ni para mí ni para mi familia, porque he aprendido que la vida y la muerte son partes naturales de un mismo proceso, y uno aquí no viene a juzgar”.
A pesar de la crisis económica de la que muchos hablan, don Hugo comenta que su oficio se ha mantenido estable en los últimos años, ya que aunque quisiéramos, los panteones nunca dejan de recibir difuntos.
Además, en estas festividades siempre percibe un ligero aumento, ya que muchas familias piden un retoque o elaboración de nuevos epitafios para sus fieles difuntos.
Actualmente los precios van desde 500 hasta 600 pesos, dependiendo del tamaño y la cantidad de letras. Cada placa, con el cincelado de las letras y la pintura dorada, le toma elaborarlas entre tres y cuatro días, y al final está lista para ser colocada como muestra de un mensaje a la memoria de la persona amada que descansará en la tumba.
Sus materiales, el cemento blanco, cemento gris, granito y pinturas han subido de precio, lo que ha causado que en los últimos años sus trabajos incrementen al doble, ya que anteriormente el costo promedio era de 300 pesos.
Cuenta que debido al incremento en el costo del grafito, las familias han dejado de construir las capillas y sepulcros con este tipo de materiales, pero siempre se dan la oportunidad de dejarles a sus difuntos un buen epitafio que recuerde el sentimiento hacia ellos.
Para dar forma a las letras que irán como último mensaje sobre las tumbas de los difuntos, don Hugo Alberto utiliza un cincel y un martillo con gran agilidad. Platica que aprendió el oficio desde muy joven, al observar a otros adultos que se dedicaban a la actividad.
El mensaje de los epitafios es a petición de los dolientes y familiares, quienes resumen en breves palabras el recuerdo más preciado del difunto.
Dice que como muchos que trabajan de alguna forma cercana al panteón, espera que con las festividades de Todos los Santos y Fieles Difuntos se incremente más el flujo de personas y trabajo.












