En el primer cuarto de este siglo, la deforestación en Chiapas ha sido de 360 mil hectáreas, por lo que la asociación Salva la Selva junto a Otros Mundos Chiapas, invita a firmar una carta en la que se solicita que tanto autoridades estatales como nacionales tomen acciones encaminadas a detener la tala ilegal de la Selva Lacandona y los bosques de Chiapas.
La asociación puntualiza que son los árboles de pino y encino los que impulsan la deforestación que alimenta el mercado nacional con madera, que en un 70 % es de procedencia ilícita.
Impacto
Señalan también que en las selvas de Chiapas el impacto de esta deforestación es brutal, pues “la mitad de los bosques han desaparecido, los que quedan están cada vez más fragmentados y los suelos presentan una severa degradación por la acción humana”.
En ese sentido, se estima que cada centímetro de tierra que se pierde por la erosión tarda 100 años en recuperarse, y junto a los bosques desaparecen manantiales de agua que surten a la población.
Acciones
Las asociaciones explican que, si bien la mayor parte de la deforestación industrial proviene del comercio ilegal, la agroindustria o la tala comercial a gran escala, también es importante mencionar el rol en la deforestación del consumo doméstico tradicional de leña o carbón para cocinar.
Respecto a esta situación, Salva la Selva apoya a Otros mundos Chiapas y BioRed para que instalen biodigestores familiares para alimentar estufas y cocinas, buscando remplazar en parte al gas LP y al uso de leña.












