Tras casi 18 días de paro de labores y plantón frente a Palacio estatal, el reducido grupo de docentes que buscan evadir la evaluación que ofrecería valorar la educación que se ofrece a los infantes Chiapanecos, pierde fuerza e intenta reposiciones mediante actos violentos que están siendo controlados y repelidos por la Policía.
Y es que cada vez son menos los docentes que se manifiestan en las calles, pues según cifras oficiales, en promedio el 90 por ciento de los profesores de Chiapas continúan sus labores en las aulas.
Es por eso, quizás, que los docentes estarían utilizando la fricción como último recurso para buscar reposiciones su movimiento.
Sin embargo, la ciudadanía mantiene una postura de desencanto hacia los docentes que buscan evadir una evaluación para medir y eventualmente mejorar las condiciones educativa en la entidad, como en el país.
Además, las fuerzas del orden, encabezadas por el Mando Único y la Policía Federal, imponen el estado de Derecho, repelen a los docentes y los repliegan hacia sus minúsculos espacios de manifestación.
Sección 7
El integrante de la Comisión Política del Bloque Democrático de la Sección 7 del SNTE, Pedro Gómez Bámaca, aclaró que continuarán con sus acciones gremiales, por lo que ya están preparados para mantener resistencia a la evaluación magisterial.
Las acciones que prevén incluye el traslado de los contingentes locales hacia la Ciudad de México, así como a las cabeceras regionales -sin descuidar el plantón en esta ciudad de Tuxtla.
Violencia como ùltimo recurso
Gómez Bámaca dijo que contingentes magisteriales se plantaron este miércoles en oficinas de Educación estatal (Unidad Administrativa), así como en los Servicios Educativos Federalizados, más tarde en la sede del Instituto Nacional de Evaluación, en sus oficinas locales, tal como habían proyectado.
Vale citar que en las oficinas de la Secretaría de Educación Federalizada se registró el incendio de un carro pesado, además de la quema parcial de puestos de comida en la Unidad Administrativa estatal, así como cristales rotos en oficinas estatales, de donde fueron repelidos con gases lacrimógenos por las fuerzas del orden.












