El incremento de los precios de los productos básicos y no básicos mantiene a las amas de casa preocupadas, a su vez los comerciantes señalan que también hay afectaciones porque las ventas han caído a consecuencia del aumento en el precio del transporte derivado de las alzas en la gasolina, lo que representa un duro golpe en el bolsillo de las familias. Piden al gobierno frenar el alza del combustible y productos.
Y es que en Tapachula uno de los productos que más se consumen que es el pollo, una pieza de regular tamaño que antes costaba en promedio 120 pesos, hoy su precio en el mercado está entre 150 y 180 pesos; el casillero de huevo que en promedio hasta hace algunos meses costaba 50 pesos hoy oscila entre los 62 y 68 pesos, el kilo pasó de 22 a 28 pesos o más; la harina de nixtamal subió de 10 a 15 pesos en promedio; mientras que el litro de leche hoy se comercializa en promedio en 20 pesos.
Josefina Bautista Solís, ama de casa y dueña de una cenaduría, expresó en entrevista con medios de comunicación que hay preocupación entre las familias que tienen que administrar sus ingresos económicos y reducir sus gastos para poder cubrir sus necesidades esenciales, ya que con el paso de los meses tienen que comprar menos productos con mayor inversión de recursos.
Afirmó que aunque esta carestía no es nueva y aunque en la actualidad hay una desesperanza, aún tienen confianza en que el gobierno de la Cuarta Transformación pueda superar esta situación y bajar o mantener los precios de los productos básicos, pero sobre todo el de la gasolina.
Dijo que el incremento de la gasolina no sólo afecta a los que tienen vehículos sino a toda la población, pues se encarece el abasto y suministro de productos, y los más perjudicados son las familias que viven al día, las cuales tienen que hacer maravillas para hacer que el poco ingreso que tienen rinda.
Señaló que el sueldo que percibe su esposo y el que obtienen del negocio alcanza para cubrir las necesidades básicas en su hogar y gastos de su familia, sobre todo de sus hijos estudiantes de preparatoria y universidad.
Manifestó que su preocupación se debe a que el dinero no alcanza para comprar la misma cantidad de productos, la diferencia es muy grande para las amas de casa que sufren por esta situación.
Por su parte, Amelia Escobar indicó que ahora las familias resienten más la escalada de precios porque no cuentan con apoyos gubernamentales que recibían del programa Prospera, los cuales ayudaban a solventar los gastos en el hogar.
“En las últimas semanas ha subido el precio de muchos productos, ya no nos alcanza el dinero para surtir la despensa familiar, ahora hasta comer huevos y frijoles es un lujo, cuando antes eran los productos que más se adquirían porque eran baratos”.












