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Se pensaba que únicamente eran visibles en las altos edificios en los que se mueven, pero no. Este martes, por la intermediación de un medio de comunicación, una gran audiencia en el país pudo conocer tanto el rostro como algunos de los argumentos de los miembros del bufete de abogados estadounidenses con sede en Miami, Florida, que ha interpuesto una demanda en contra de un ex presidente mexicano, en Estados Unidos, por la matanza perpetrada en Acteal, Chiapas, en 1997.

Ellos hablan de una serie de detalles específicos en cuanto a notificaciones y advertencias a las autoridades mexicanas de ese entonces, antes de que esos trágicos sucesos estremecieran al mundo, con el aparente fin de argumentar en el sentido de que se podían evitar mediante una intervención institucional.

El interlocutor no cuestionaba sino más bien ponía el siguiente argumento para que el entrevistado se explayara, lo cual por sí mismo es un elemento que no deja de llamar la atención, habiendo tantas preguntas sin responder todavía sobre los promotores de la denuncia, pues los propios deudos se han desmarcado de ese grupo extranjero. Sin embargo, mayor sorpresa fue ver que en el mismo espacio -programa- intervenía argumentando en el mismo sentido que los abogados de Miami, el obispo Raúl Vera, actual presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, organismo que recién había trascendido la demanda en Estados Unidos, se deslindó de ella mediante un comunicado de prensa dirigido a los medios de comunicación.

Todavía desde el desconcierto por el rumbo que están tomando estos acontecimientos, lo prudente aquí es únicamente permanecer sumamente atentos tanto ante los actores como ante sus argumentos, pero todavía más atentos a las intenciones y motivaciones, porque en verdad y dicho sea con la consideración del caso, en Chiapas, desde la perspectiva de quienes trabajaron en esa región de los Altos como antes en la llamada Zona Norte, no está claro cuál es el objetivo de este nuevo capítulo que se pretende escribir a 14 años de distancia y con gente que difícilmente ha pisado la tierra y el lodo de Acteal.