El Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas del Estado de Chiapas (CIME), realizó un encuentro de trabajo con la secretaria de Protección Civil Municipal, Elvia Elizabeth Hernández Borges y Hugo Gutiérrez Zebadúa, director de Identificación de Riesgos de la citada dependencia, para analizar el tema de los nuevos reglamentos de construcción y desarrollo de fraccionamientos en la capital chiapaneca.
En este encuentro profesionistas en el ramo y las autoridades de Protección Civil, destacaron la importancia de trabajar con la implementación de pequeños dispositivos de detención de caudales en una red de alcantarillado pluvial, para la disminución de los caudales picos en zonas urbanas, a fin de lograr el “Impacto Pluvial Cero”.
En su intervención, los funcionarios explicaron que este proyecto busca que los terrenos urbanizados se comporten como si su condición natural no hubiese sido modificada.
La presidenta del CIME Chiapas, Bárbara Adriana Rodríguez Bucio, refrendó la disposición de trabajar de manera conjunta en aras de atender las disposiciones que en materia de Protección Civil sean de beneficio para la sociedad, señalando que ya avanzan hacia la integración de un convenio de colaboración, además de mantenerse en vinculación constante tanto en el rubro operativo como en el de capacitación.
Por su parte, la titular de Protección Civil Municipal, Elvia Elizabeth Hernández Borges, explicó que en el presente período se busca establecer el precedente para lograr implementarlo especialmente en las edificaciones nuevas, y que esta iniciativa se pueda incluir dentro del Reglamento de Construcción.
Para ello se trabaja con la Secretaría de Desarrollo Urbano y la Comisión de Directores Responsables de Obra, en la que participan los colegios vinculados a la obra pública.
“Este concepto aunque no es nuevo, no es de cumplimiento obligatorio para los desarrolladores, por lo que la intención es que al ser incluido en el Reglamento de Construcción, su cumplimiento se garantice en comercios, industrias y viviendas”, indicó.
En una explicación simplificada dijo que de poco serviría que se construyan drenes pluviales en Tuxtla, si en las partes altas de la ciudad se sigue llenando de concreto.
Por ello, dentro de este reglamento se podría modificar el tipo de material con el que se construyen las calles de las colonias o fraccionamientos, para evitar que las corrientes tomen fuerza y corran hacia la zona baja, es decir, se busca que el agua de lluvia pueda ser filtrada desde las zonas altas.
En su intervención, Hugo Gutiérrez Zebadúa, director de Identificación de Riesgos de la dependencia, recordó que debido a lluvias severas se han emitido siete declaratorias de emergencia y desastre de 1999 al 2017 en la capital chiapaneca, mientras que de acuerdo al mapa de puntos de inundación con el que cuentan, son 80 colonias las de mayor vulnerabilidad con una población expuesta de 217 mil tuxtlecos.
Explicó que el concepto tradicional de drenaje urbano contempla obras para la rápida evacuación de aguas pluviales, desechos industriales y domésticos; ya no es factible en el contexto actual, la concepción actual es crear obras con medidas para minimizar los riesgos hidrológicos.
Y esto se lograría “a través de la detención, retención e infiltración de las aguas pluviales que los propios desarrolladores deban integrar a su proyecto de construcción, impidiendo con ello, el incremento del flujo superficial a causa del cambio de uso de suelo o modificación de las condiciones naturales de un predio”.
Hernández Borges destacó la necesidad de la implementación de este reglamento el cual está en proceso de elaboración, mismo que podría quedar listo en los siguientes meses, y su aplicación se estaría llevando a finales de este 2020, para que a partir de ello en cada desarrollo de vivienda se implemente como medida para evitar severas inundaciones.












