Cientos de habitantes de Chenalhó presenciaron este domingo las actividades del carnaval que incluyó el ritual del corte de cabeza de dos guajolotes, precedida de carreras de caballos cuyos jinetes en marcha les arrancan plumas.
El investigador Enrique Pérez López, originario de este municipio de los Altos de Chiapas, afirmó que los carnavales tsotsiles representan la memoria histórica y la identidad de los pueblos originarios, pues tienen elementos tomados del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas.
El acto cumbre del tercero de los cinco días del carnaval tuvo lugar este domingo con el rito de los guajolotes, que consiste en que dos de estos son colgados en un lazo sobre la calle y cinco jinetes pasan corriendo debajo varias veces. En ocasiones se detienen, les arrancan plumas y se las ponen en la cabeza.
Antes de que las bestias crucen el punto en el que las aves están guindadas, un hombre con una máscara al revés pasa corriendo sobre un caballo de madera, lo que según Pérez López significa “un escarceo de bufones que imitan a los jamelgos de verdad. Los jinetes hacen la parte ritual, ceremonial y el que va en los de imitación, la parte humorística”.
Después de más de media hora, ante la mirada de lugareños, algunos trepados en azoteas, dos hombres con la cara pintada de negro y su vestido blanco tradicional, bajan a los guajolotes y los colocan en uno de los postes que sostienen el lazo y les cortan la cabeza.
Después dos indígenas llevan los guajolotes para desplumarlos y otro dos se llevan las cabezas para recorrer el pueblo mostrándolas y asustando a hombres y mujeres desperdigados en el centro.
Enseguida, con los dos guajolotes sobre la espalda de un nativo, visitan la casa de los paxiones -cuatro entrantes y cuatro salientes-, responsables del K’in tajimol (la fiesta del carnaval, de los juegos), y hacen un rito de velación de las aves, sollozos incluidos, simulando que se trata de un ser humano, con un juego de palabras con sentido sexual y albures.
Después de la ceremonia las aves son destazadas para hacerlas en caldo que el lunes, en el penúltimo día del carnaval, será repartido entre autoridades y pobladores.
En esta ocasión, por primera vez, un extranjero, el estadounidense Benjamín Fash será paxión, derecho que se ganó por ser compañero de vida de María Dolores Arias, originaria de este pueblo.












