Las bajas temperaturas registradas durante los últimos meses impactaron de manera directa en la producción de girasol en comunidades de la Ribera de Cupía, en el municipio de Chiapa de Corzo, donde productores reportaron pérdidas de hasta un 25 por ciento de sus cosechas.
A las afectaciones por el frío se sumaron la falta de agua, los vientos y las lluvias intensas, lo que provocó una disminución significativa en el tamaño de las plantas y flores, reduciendo su valor comercial.
Amílcar Aguilar, productor, explicó que este cultivo requiere condiciones climáticas estables para desarrollarse adecuadamente, ya que tanto el frío como las variaciones en el suministro de agua influyen directamente en su crecimiento.
Además, el ciclo de producción es corto, de aproximadamente dos meses, lo que permite realizar siembras constantes a lo largo del año.
“Ahorita se está sembrando alrededor de un cuarto de hectárea, y en esa superficie se pueden producir cerca de 60 mil plantas por ciclo”, señaló.
Condiciones climáticas
Sin embargo, las condiciones climáticas recientes generaron afectaciones visibles en el desarrollo del cultivo.
Aunque el girasol que manejan es de menor tamaño al convencional, la falta de agua y las bajas temperaturas impidieron que las plantas alcanzaran su crecimiento habitual.
Los vientos fuertes y las lluvias intensas provocaron que algunas plantas se doblaran, se dañaran o crecieran de forma irregular antes de llegar a la etapa de corte.
“Si hay demasiado viento, las plantas se doblan y salen chuecas; y si no tienen suficiente agua, salen muy resecas y pequeñas”, añadió.
De acuerdo con el productor, las pérdidas alcanzaron casi una cuarta parte de la producción, lo que representó un golpe económico para un proyecto productivo que apenas cumple un año de operación y que surgió como una alternativa para mejorar los ingresos familiares.
Frío, principal factor que afecta cultivos
Por su parte, Ricardo Mendoza Valdés, también productor de girasol en la zona, coincidió en que el frío fue el principal factor que afectó al cultivo durante esta temporada.
Explicó que las bajas temperaturas impidieron un desarrollo normal de la planta, lo que derivó en flores más pequeñas y con menor aceptación en el mercado.
Según detalló, la pérdida estimada fue de alrededor del 25 por ciento, equivalente a unas 15 mil flores que se echaron a perder o no alcanzaron el tamaño comercial esperado.
Reconoció que esta situación afecta directamente la economía de los productores, ya que la inversión inicial no siempre se recupera.
Pese a las afectaciones, los productores continúan con la comercialización de la producción que logró salir adelante.
Los girasoles se venden en paquetes de cinco flores a 50 pesos, principalmente en la capital del estado; sin embargo, el tamaño reducido de algunas piezas limita su aceptación entre los compradores.
Ambos productores coincidieron en que el cultivo de girasol requiere trabajo constante, desde la preparación de la tierra y la instalación del sistema de riego, hasta la vigilancia permanente para evitar plagas, ya que los insectos pueden acabar con una plantación en cuestión de días.
Tras las pérdidas ocasionadas por el clima, señalaron que la única alternativa es resistir, reinvertir y esperar mejores condiciones en el siguiente ciclo de siembra.












