“El derecho a la vida y todos los derechos que merecemos y necesitamos, no nos los va a regalar nadie, ni el sistema capitalista por muchas leyes y promesas que haga”, sino que “los tenemos que conquistar todo el tiempo y en todos los lugares”, afirmaron las mujeres zapatistas al inaugurar este viernes el segundo encuentro internacional de mujeres que luchan.
“Para luchar por nuestros derechos, entre ellos el derecho a la vida, no basta con luchar contra el machismo o el patriarcado, sino que hay que hacerlo también contra el sistema capitalista”, señalaron ante más de tres mil 500 mujeres de 49 países que se reúnen en el Caracol llamado «huellas del caminar de la comandanta Ramona» ubicado en el ejido Morelia del municipio oficial de Altamirano.
“En este año no se ha parado el número de violentadas, desaparecidas y asesinadas, ha aumentado, y nosotras como zapatistas lo miramos que es muy grave”, dijo la comandanta Amada, junto a un grupo de mujeres zapatistas que encabezaron el evento inaugural, y al hacer un llamado a las mujeres que no importa cuál es su pensamiento o su modo.
Al leer el comunicado de las mujeres zapatistas, exhortó a las asistentes a “autodefendernos como individuas y como mujeres, y sobre todo tenemos que defendernos organizadas, apoyarnos y protegernos”.
Las palabras de la comandanta Amada fueron acompañadas con una parada militar de 250 insurgentes zapatistas que portaban toletes y arcos, todas ellas encargadas de la seguridad del encuentro.
Luego del evento inaugural, la comandancia zapatista instaló una mesa para escuchar los testimonios de varias de las participantes sobre la discriminación que sufren, en un país donde las mujeres cobran salarios 15 por ciento menores en promedio que los hombres.
Las alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras describieron la violencia que se vive al interior de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
En el Caracol fueron colocadas lonas con los nombres de mujeres asesinadas: “Un minuto de silencio por Naomi Ángel”; “Quien mató a Marielle”, decía otra manta que pendía a un lado del templete.












