"El Universal. Fernando Gutiérrez prefirió elegir a Internet como el amor de su vida, que a su ahora ex esposa, Laura, con la que duró más de 10 años de casado y a quien juró en el altar que sería para siempre.
Todo lo que comenzó como una forma de entretenimiento terminó en una fuerte adicción que hasta hoy es imposible dejar, dice Fernando.
Al principio, el especialista financiero navegaba dos horas en la red para checar sus correos, investigar temas, subir fotografías a las redes sociales y chatear, pero poco a poco fue incrementando su horario hasta pasar casi las 24 horas del día frente a una computadora.
""Nunca me di cuenta de que me estaba enamorando de Internet por todas sus cualidades y maravillas que puedes encontrar. Al final, afectó mi matrimonio, ya que se fue al hoyo porque le prestaba más atención a mis asuntos en la red que a mi mujer, así que originó miles de pleitos, hasta que decidí quedarme con Internet y pedirle el divorcio a Laura"", cuenta Fernando Gutiérrez.
A decir del cibernauta, hasta hoy no está arrepentido de haberse separado, vivir solo y ocupar todo su tiempo en la red, mientras consigue empleo, el cual perdió hace un año.
En algún momento, este hombre pensó en tomar terapias para controlar su pasión por la Web, sin embargo, consideró que le gustaba este tipo de vida, pues señala que la sociedad mexicana es un caos sin valores.
""Esté donde esté siempre estoy conectado, así tenga que ir al baño o al súper, llevo Internet móvil a todos lados y lo checo a cada instante. También mis relaciones con algunas chicas son virtuales, creo que es lo más cool"", dice.
Los mexicanos somos presa fácil de caer en adicciones poco conocidas y muy privadas, principalmente de aquellas que directamente causan molestias o estragos a otros, o bien aquellas cuyas consecuencias debe remediar la sociedad, como son el alcohol o las drogas.
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