Una vez que en el estado terminaron las tres semanas máximas de contagios por Covid-19, unas 250 empresas del ramo de turismo de naturaleza están a la espera de reiniciar con sus actividades para recibir a los turistas, y comiencen a generar recursos económicos para sobrevivir, sin embargo, la autoridad no ha dado “luz verde”, comentó Pablo César Albores León, presidente en Chiapas de la asociación civil de Alianza de Empresarios Turísticos de Naturaleza.
Solamente entre los espacios que ofrecen el hospedaje, calculó, existen unos 50 centros ecoturísticos que están esperando abrir, se le suman las áreas naturales así como las cooperativas que manejan otras bellezas turísticas, las operadoras de aventura y hasta las fincas cafetaleras.
En ese sentido, comentó que, adicional a los daños que ha generado la pandemia, las comunidades se tienen que enfrentar a las consecuencias naturales de las lluvias, considerando que impactan en las tonalidades de los sitios emblemáticos que buscan los turistas nacionales y extranjeros.
Sobre lo ocurrido hace unos días en las Cascadas del Chiflón y Velo de Novia, los daños provocados con las lluvias -que destrozaron parte del centro ecoturístico, del arrastre de material y del destrozo de los andadores- dejaron afectaciones económicas por el orden de los 400 mil pesos; no obstante, los trabajos de restauración del lugar iniciarán en los próximos días.
“Definitivamente, la lluvia es algo que afecta a todo el turismo de naturaleza, en el aspecto que le cambia el color -al agua-, la tonalidad a todos los ríos que tiene el estado; gran parte del atractivo es el color, el verde esmeralda, el turquesa o el azul”, detalló.
Los empresarios del ramo, añadió, no tienen una fecha definida para la recuperación económica en Chiapas; sin embargo, aclaró, no sólo se trata de abrir un espacio más para los visitantes, debido a que la Organización Mundial del Turismo ha establecido nuevos lineamientos para atender a los turistas post-Covid.
Todas las personas que se encuentran en el segmento de naturaleza, dijo, están desesperadas debido a que no han tenido el proceso de capacitación necesario, pues deben entender la necesidad de adecuarse a los nuevos lineamientos cuando llegue la reapertura de los espacios.
Aunque las agencias de viajes y los hoteleros están avanzando en una preparación interna, en el caso de los empresarios comunitarios la situación es completamente diferente, no cuentan con la tecnología, infraestructura o comunicación satelital adecuada para abrir sin ningún riesgo o con los conocimientos mínimos de prevención para los visitantes.
En otro orden de ideas, comentó que en días recientes entregaron (la iniciativa privada) un promedio de 150 despensas para las comunidades de Lacanjá, debido a que la población se quedó sin los ingresos económicos del turismo, a consecuencia de la pandemia.
Desde el mes de marzo se quedaron sin la posibilidad de poder generar dinero y, al cerrar las zonas arqueológicas del lugar y los sitios naturales, sólo están a la espera de que la autoridad autorice la visita de personas para que todos se pongan a trabajar, desde caminatas, senderismo, observación de aves y hasta hospedajes.












