"Fredy Pérez * CP. Con barda o sin barda, los mexicanos vamos a seguir pasando a Estados Unidos. Si pasamos el río (Bravo) cuando está crecido, una barda la podemos echar abajo con marros, dice convencido Eleazar Altúzar, un migrante al que no le espanta la construcción de los ""muros"" en la frontera con México.
Testimonio
Don Eleazar, un hombre enjuto de 57 anos de edad, está acongojado. A pocos pasos de donde se encuentra con sus hijos, nuera y esposa, acaban de inhumar el cuerpo de Héctor López Velasco que falleció en Estados Unidos. El hermano de éste, Honorio López Velasco también murió en EU hace cinco anos en un accidente de tránsito.
En la tarde del solsticio de invierno, los pobladores de Las Cumbres, un poblado asentado en los límites de la línea fronteriza con Guatemala, fueron a darle el ""último adiós"" a Héctor. Las canciones de un mariachi acentúan el dolor de los campesinos que tratan de mitigar tomando aguardiente de cana.
Migración
De Las Cumbres, El Progreso, Juncaná, Álvaro Obregón, Lázaro Cárdenas, Santa Rita y otros poblados del municipio de La Trinitaria, sólo ""los viejos"" y mujeres se han quedado al frente de los hogares. Los jóvenes son los mejores candidatos para la migración que ya cumplió una década.
Es duro
Altúzar vive en El Progreso, cinco kilómetros hacia el parque nacional Lagos de Montebello. Por periodos de uno a dos anos y medio el hombre ha trabajando en los campos agrícolas de Florida donde percibe cinco dólares con 15 centavos por hora.
Y es que convencido, cuenta que a igual que él, muchos campesinos ya no encuentran en la milpa una alternativa para la manutención de sus familias.
""Nos arriesgamos ir allá por la mejor (bienestar) de la familia"", remarca el hombre que reconoce que el trabajo en las áreas agrícolas de Estados Unidos ""es duro"" y ""se sufre mucho"".
Pero en vez de quedarse con el azadón en la mano, los campesinos prefieren irse al norte. ""El gobierno no ha hecho nada por nosotros. En el campo invertimos más dinero de lo que cosechamos. El producto no tiene precio"", se queja.
El campesino considera como una injusticia la construcción de los muros, porque sabe que son los mexicanos los que mueven parte de la agricultura en EE UU. ""Son los mexicanos los que hacen el trabajo que no quieren hacer los norteamericanos"", dice.
Por lo mismo, Altúzar considera que en vez de que se construya muros en la frontera con México, como lo contempla la iniciativa republicana de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Ilegal (HR 4437), el gobierno debe presionar por que haya un pacto migratorio.
Es que sabe que todos los anos, miles de guatemaltecos (60 mil aproximadamente) entran a territorio mexicano a laborar en las fincas de café, plátano, papaya y mango y al término de su trabajo regresan a su nación. Algo parecido a eso podría proponer el gobierno mexicano al de EE UU.
Sin embargo, ve remota esa posibilidad porque estima: ""El gobierno nunca ha hecho nada por nosotros"".
Joel Altúzar, el hijo de don Eleazar, recién llegó de EE UU. Como jornalero trabajó durante tres anos y cuatro meses. Con el dinero que ganó consiguió construir su casa: una edificación de ladrillo, ventanas de hiero y vidrios polarizados.
Sufrimiento
El hijo mayor de don Eleazar está convencido que trabajar en EE UU representa ""mucho sufrimiento"", aunado a la discriminación a la que se enfrentan, porque ""el mexicano no vale nada allá"".
Pero don Eleazar cree que aún con la reforma migratoria que penaliza la entrada ilegal a EE UU, con penas de cárcel para los inmigrantes, en lugar de ser deportados, muchos mexicanos seguirán viajando al país del norte.
No hay muros
""Con bardas o sin ellas"", los campesinos van a irse para los Estados (Unidos), porque los ""mexicanos tenemos que seguir luchando para salir de la pobreza"", explica.
En Las Cumbres un ejido de 60 familias, entre ""avecindados y con derechos"", la mitad ha emigrado a EE UU en la última década. Hay familias enteras que han dejado para siempre la comunidad.
Héctor López Velasco era uno de los campesinos que parecía haber olvidado la pobreza de Las Cumbres. En EE UU vivía con su esposa y uno de sus hijos, aseguran los pobladores.
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