Seguridad y cambio climático

"Judith Macgregor * El Universal. En los últimos años se ha hablado mucho del cambio climático y de las implicaciones que este tema tiene en el futuro del mundo. Sin embargo, no se ha logrado ligar plenamente el tema del calentamiento global con los de seguridad y prosperidad. Ambas son prioridades indiscutibles para todos los gobiernos del mundo. Sin esta correlación, las acciones necesarias pueden demorarse y éste es un lujo que no debemos permitirnos. Por tal motivo, ante el Consejo de Relaciones Internacionales de Nueva York, William Hague, secretario Británico de Asuntos Exteriores, ratificó la preponderancia que sigue teniendo este tema para lograr mejorar la calidad de vida de los habitantes del Reino Unido y de otros países.

La esencia de nuestra política exterior reside en asegurar la seguridad y prosperidad de nuestros ciudadanos. La seguridad climática está intrínsecamente relacionada a la seguridad energética, alimentaría y del agua. Responder equivocadamente ante el cambio climático no es favorable para los valores de la ONU ni los del Reino Unido. Esto puede socavar la confianza entre los países, intensificar la competencia por los recursos y reducir el espacio político disponible para la cooperación.

Es simple. Sin una respuesta efectiva, nuestra seguridad se verá amenazada y nuestras economías se debilitarán. Las naciones más pobres y vulnerables tendrán que soportar los fuertes embates del cambio climático. Por lo tanto, se necesita una visión compartida para lograr cumplir con los objetivos de desarrollo del milenio.

La Gran Bretaña está respondiendo ante este reto. El Reino Unido está a punto de establecer un Banco de Inversión Verde, para acelerar los flujos de capital para una infraestructura baja en emisiones de carbón y disminuir la dependencia que actualmente tenemos del petróleo y el gas. Asimismo, estamos renovando radicalmente nuestra infraestructura eléctrica y presionando a la Unión Europea para que reduzca sus emisiones de carbono en un 30 por ciento para el año 2020. Los británicos creemos que hacer esto no sólo es ""lo correcto"", sino que es primordial para nuestros intereses y los de nuestros socios. La economía global baja en emisiones de dióxido de carbono tiene un valor estimado actual de 3.2 trillones de libras esterlinas al año. En el Reino Unido cerca de un millón de personas están empleadas en el sector de bajas emisiones de carbono.

En México, hay ejemplos de acciones también y es claro que las oportunidades aquí son enormes. El Instituto Nacional de Ecología asegura que México es el segundo mercado de medio ambiente en América Latina y el Reino Unido reconoce este potencial. Esta semana se llevará a cabo aquí el foro denominado Green Expo (Global Resources Environment and Energy Network), que permitirá intercambiar información y presentar tecnologías sustentables. Esto es una muestra del papel que el sector privado puede y debe jugar en el futuro. Asimismo, el 15 de octubre se hará el lanzamiento oficial del primer informe sobre los impactos del cambio climático en la seguridad nacional de México y Latinoamérica, llevado a cabo por el Royal United Services Institute (RUSI) y auspiciado por la embajada británica.

Será difícil ponernos de acuerdo con respecto a las acciones que necesitamos tomar, pero no debemos desanimarnos por la dimensión del reto. Éstos son los primeros pasos para reenfocar la economía verde británica y tener nuevas esperanzas e inversiones. Todavía estamos a tiempo, sin embargo, necesitamos dar pasos oportunos y robustos. Y como William Hague dijo en su reciente discurso sobre cambio climático: ""Si hacemos algo ahora, todavía podremos darle forma al mundo. Si no hacemos nada, el mundo determinará nuestros destinos"". La cumbre de Cancún está cerca y tenemos que continuar nuestros esfuerzos para conseguir los acuerdos que nos hagan avanzar en esta búsqueda de resultados.*Embajadora del Reino Unido en México.

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