Sensible a la generalizada demanda nacional, el presidente Felipe Calderón Hinojosa plantea en el proyecto de presupuesto de egresos para el ano próximo un incremento de 49.8% en el rubro de seguridad pública, que subiría de 20.7 mil millones de pesos a 31 mil millones. También se piden aumentos en el gasto de la Defensa Nacional, por un total de 42.4 mil millones, y de la Procuraduría General la República, por 12.6 mil millones.
Por supuesto, los recursos son bienvenidos, pero por sí solos no bastan para combatir el crimen. Es indispensable acabar con la impunidad y la corrupción oficial y judicial, afinar los servicios de inteligencia, capacitar y articular los cuerpos policiacos, y combatir no sólo en las calles, sino en las rutas del dinero sucio, del contrabando de armas y personas y en la protección política de los cárteles.
También hay un incremento notable en el gasto social, que es de 25.9%, para llegar a 66.1 mil millones de pesos. El presidente del Senado, el panista Gustavo Madero, mienta la soga en la casa del ahorcado cuando pide que no se le dé al presupuesto un uso partidista, pues precisamente en julio del ano próximo hay elecciones federales intermedias. De eso es repetidamente acusado el gobierno federal.
No habrá nuevos impuestos, pero se reducirá en 42% el subsidio al consumo de gasolina, que de 250 mil millones de pesos al ano quedará a cambio en unos 140 mil. Pero esa reducción en la ayuda a un grupo de consumidores afectados por los aumentos internacionales de precios no se traducirá en alivio para todos los contribuyentes.
Pemex recibe un pequeno aumento en su presupuesto, pero hay castigo en los recursos para el campo, infraestructura y cuidado del medio ambiente, áreas en las que la inversión es productiva.
La formulación del gasto público refleja, como ninguna otra cosa, las prioridades del gobierno. El Congreso puede afinar algo.
México y las elecciones de EU
Cuando el senador John McCain, aspirante republicano a la Presidencia de Estados Unidos, senaló la importancia de apoyar la lucha de México contra el narcotráfico fue interpretado como un gesto de acercamiento hacia el presidente Felipe Calderón y, más correctamente, al bloque de votantes estadounidenses de origen hispánico.
McCain hizo sus senalamientos ante un entrevistador de origen mexicano, frente a la principal cadena de televisión estadounidense de habla espanola, y a fuerza de ser sinceros, también habría que decir que el veterano legislador tiene una aneja relación con México y los temas fronterizos.
Pero es época electoral en Estados Unidos y, como ocurre en cualquier país en esa situación, prácticamente cualquier cosa puede ser pronunciada por los candidatos o sus portavoces. Más vale, sin embargo, estar atentos a la vigencia de temas como los de migración, comercio, lucha contra el narcotráfico o la situación fronteriza.
Por interés nacional, el gobierno mexicano no debe pronunciarse sobre lo que serán opiniones. Debe tomar nota de quién dijo qué, eso sí, y prepararse para el caso necesario. Pero, por lo pronto, que las respuestas, si las hubiera, sean de actores políticos, no del gobierno. (El Universal)











