Ahora que la inseguridad se percibe desbordada en otras zonas del país, cuando no hay ciudadano que esté libre de ser afectado por el crimen, por grupos de delincuentes armados con fusiles de guerra que hasta hoy se sabe cómo entran, cómo se distribuyen y venden, Chiapas comparativamente resulta un territorio aparentemente libre de los excesos del crimen organizado que se sufren reiteradamente en otras latitudes del país.
Sin embargo, la violencia extrema en Tamaulipas, Chihuahua o Michoacán, y la aparente y relativa calma en territorio chiapaneco no indican que en unas zonas haya y en otras no exista presencia del crimen. De acuerdo con la opinión de quienes tienen conocimiento del fenómeno en el país, la situación de relativa tranquilidad en la región sur sureste se debe más a logísticas vinculadas con una coexistencia de los grupos que operan en sus respectivas actividades ilícitas sobre rutas paralelas que impiden se estorben. Por esta misma situación no han tenido necesidad de emprender acciones en contra de ellos mismos, de la policía, ni en contra de la sociedad.
No se quiere decir que no existan hechos delictivos graves. Han habido. Hace un año se vieron algunos incidentes con grupos de la delincuencia que chocaron aquí con fuerzas del orden. La acción preventiva se percibía visiblemente afectada por la inusual postura desafiante de la delincuencia. En ocasiones parecía que la voz civil de la Procuraduría se apagaba y que al frente estaba exclusivamente la presencia de la Séptima Región Militar. Afortunadamente lograron reducirlos, inmovilizarlos y abatirlos, aunque con reacciones posteriores.
Por ello esta situación de aparente seguridad debe ser aprovechada para reforzar estrategias, revisar lo que haya que revisar, mejorar a la policía que debe estar sujeta a mayores controles y escrutinios constantes. Además debe ser real el carácter independiente del representante de la sociedad que investiga e integra la averiguación previa.
Es cierto que se han registrado asaltos bancarios, atracos en carreteras, aunque se dice que suceden en el tramo que corresponde a Veracruz, algunos secuestros, pero afortunadamente no ha habido aquí esa criminalidad de alto impacto que lastima profundamente a la sociedad, pero la razón está en realidades que son más bien preocupantes, no en la competencia del Ministerio Público ni en la eficiencia de las policías.











