Seguros

De acuerdo con información de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, existe ahora un nuevo proyecto de Ley de Instituciones de Seguros y de Fianzas que ya ha sido revisado por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria, por lo que se espera que el Ejecutivo lo presente al Congreso de la Unión para su aprobación este año, el cual establece la obligación por parte de estas empresas de revelar información a los consumidores sobre los recursos que tienen para hacer frente a sus compromisos, sus esquemas de inversión y riesgo y precios de productos, a fin de dar elementos para una mejor selección.

La iniciativa que está en proceso y que de ser aprobada por el Congreso de la Unión entraría en vigor el 1 de enero de 2014, busca dar disciplina al mercado. Estas medidas permitirían conocer el riesgo implícito en adquirir una póliza en una compañía de seguros y no elegir un seguro sólo por el precio, según se explica.

En la página web de la Comisión y de cada aseguradora ya hay cierta información hoy, pero con la nueva ley se hará énfasis en aquella que se considere más relevante para que el asegurado pueda perfilar el riesgo de la empresa que elija, destaca la Comisión.

Además, prevé que todas las aseguradoras tengan como requisito cuando menos una calificación de una agencia reconocida por el mercado. Se destaca que en la medida en que un asegurado o posible usuario de estos productos conozca la información de las empresas, podrá orientar mejor su decisión de compra, y aquellas aseguradoras que tengan prácticas desfavorables serían castigadas. Con lo anterior se espera que por lo menos se facilite la generación de oferta de productos de seguro, según la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas que también considera que si bien hoy la regulación mexicana está muy bien calificada, la nueva implicará un mejor cumplimiento de los estándares internacionales.

Sin embargo, desde afuera, desde la perspectiva del consumidor, el seguro sigue siendo un producto de escasa demanda no sólo por no estar a la altura de las expectativas del mercado, sino por haber incumplido con su objetivo principal. A lo anterior se suman los tiempos para la recuperación, los cuales están sujetos al unilateral e ilimitado voluntarismo aplazador de las aseguradoras.