Sembrando Vida produce con rentabilidad ecológica

Sembrando Vida produce con rentabilidad ecológica

La cosecha de aguacate hass en la sierra de Mariscal, además de los frutales, especies y maderables como parte de la producción de sistemas agroforestales del programa Sembrando Vida en el Soconusco, Costa y Sierra, han dado resultados positivos para el productor con rentabilidad ecológica, ambiental y económica, por lo cual se proyecta para que los beneficios sean permanentes.

En entrevista Jorge Aguilar Reyna, coordinador territorial del programa Sembrando Vida, que incluye 25 municipios, destacó la importancia de aplicar la agroecología, que es una alternativa contra la tumba roza y quema, la cual estaba deteriorando el campo y que se tiene que revertir, pero con programas que permitan generar beneficios para el campesino.

En relación con la producción del aguacate hass dijo que está en proceso de certificación orgánica y de comercialización para el mercado nacional e internacional, que va relacionado con otros productos que se han sembrado en ocho municipios de la región de la Sierra, los cuales incluyen tecnología y se han aliado con productores, empacadores e instituciones del estado de Michoacán.

Señaló que en la actualidad Chiapas produce, pero adolece de unidades de transformación de agroindustria que puedan darle valor agregado de pulpas deshidratados.

Dijo que se mantiene relación con el Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán (Cidam), una institución con recursos del gobierno de esa entidad y de la universidad.

En dicho espacio se está desarrollando el limón en polvo y mango en lámina, porque aclaró que en la actualidad el 30 % de producción de fruta se comercializa en forma deshidratada, pues son procesos naturales con tecnología que da un valor agregado a la producción.

Señaló que la producción de sistemas agroforestales como el aguacate hass, ha permitido la siembra de un millón 200 mil árboles, además de otros cultivos y árboles frutales, lo que demuestra las bondades de la tierra chiapaneca.

El aguacate, los árboles frutales, el agave, el marañón, la guayaba, son cultivos de alta resiliencia, así como el café, el cacao que son un polo de desarrollo que se espera genere un impacto positivo.

Aguilar Reyna señaló que hay potencial para el cultivo de especies y verduras, toda vez que en esta parte de Chiapas en menos de dos horas se tienen todos los tipos de clima que permiten una biodiversidad con gran rentabilidad ecológica, ambiental y económica, y ese es el objetivo del programa Sembrando Vida, que permanezca en la actividad del campesino y con sus beneficios.