Chiapas tiene en sus bosques y selvas la posibilidad de restituir su economía, particularmente en zonas agrícolas toda vez que el pago por Bonos de Carbono podría duplicar las ganancias por encima de prácticas de siembra convencionales y ahora poco productivas, como la cosecha de maíz.
Básicamente se trata de sembrar y cuidar árboles, registrarse ante las direcciones de proyectos de la Conanp y Ambio y dar continuidad a los trabajos de reforestación para después recibir el pago económico de empresas que en otros lugares del mundo o el país contaminan y requieren por acuerdos internacionales ‘reponer’ con árboles y oxígeno su contaminación.
Para Chiapas, activarse en estos proyectos significaría integrarse al Mercado Nacional de Carbono en México, que al segundo semestre del 2018, con la coordinación de la Semarnat integrará formalmente a México al comercio internacional.
CONANP-Chiapas
En este sentido el director en Chiapas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) Adrián Méndez Barrera explicó que el programa es exitoso en diversas partes del mundo y algunas regiones de Chiapas, sin embargo por desconfianza o ignorancia es poco utilizado en la entidad.
Algo que resulta, dijo, contradictorio pues Chiapas y su gente cuenta con todas las condiciones para desarrollar estos programas y realizar una reconversión productiva que multiplique además sus ingresos económicos.
Explicó que los bonos de carbono son un mecanismo internacional de descontaminación para reducir las emisiones contaminantes al medio ambiente; es uno de los tres mecanismos propuestos en el Protocolo de Kyoto para la reducción de emisiones causantes del calentamiento global o efecto invernadero.
Un bono de carbono representa el “derecho” a emitir una tonelada de dióxido de carbono, por ello empresas particulares pagan mucho para recibir los bonos.
Recordó que en Chiapas la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, a través de la Reserva de la Biósfera Selva el Ocote y la Cooperativa Ambio, llevaron a cabo la venta de bonos de carbono que compensarán las emisiones de CO2, derivadas de los vuelos realizados por el personal de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con sede en Suiza.
La operación se concretó en el marco del proyecto Áreas Naturales Protegidas como Soluciones Naturales al Cambio Climático: venta de certificados de carbono a través del programa Scolel’te en Reservas de la Biósfera en México.
Este logro fortalece el papel de Reserva El Ocote, y en particular de sus comunidades Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula, en la conservación de la biodiversidad, el uso responsable de los recursos naturales y la conectividad a nivel de paisaje.
Finalmente llamó a los interesados buscar a la Conanp y Ambio, las dos instituciones que encabezan las inscripciones del proyecto en Chiapas y dijo que cualquier grupo productor o persona individuales con parcelas pequeñas o grandes pueden participar.
Agrícola
Por otro lado, de acuerdo al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesca (SIAP) estadísticamente el precio de maíz en Chiapas se paga alrededor de tres mil 400 pesos por tonelada y cada predio produce entre 1.3 y 5.5 toneladas por ciclo, por lo que los ingresos por cosecha de maíz oscilan entre los cuatro mil y 16 mil pesos.
En tanto que actualmente los bonos de carbono ofrecen pagos que fluctúan dependiendo de las tasas, entre los siete y 35 mil pesos por hectárea.
El tema ofrece una real alternativa, pues pese a un ciclo exitoso reciente en la producción de maíz, Chiapas tiene un arrastre en declive.
Transparencia
Mediante la Plataforma Nacional de Trasparencia se solicitó a la Semarnat información sobre el manejo y comercio de bonos de carbono en Chiapas. Respondió que en el segundo semestre del 2018 se lanzará formalmente el mercado de carbono en México
La información oficial detalla que el mercado formal de carbono mexicano arrancará con la participación de entre 400 y 700 empresas que estén emitiendo más de 25 mil toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2) y que tengan acciones de reducción.
El precio por bono de carbono se fijará en función de la oferta y la demanda del mercado. No obstante, tendrá que estimular la inversión de nuevas tecnologías o la renovación de procesos industriales.
México opera desde el 2013 el mercado voluntario de carbono, el cual permite a las empresas convertir sus servicios y productos en carbono neutral o anular su impacto ambiental.
Algunas de las empresas que ya participan pagando son Danone, General Motors, Aeroméxico y Microsoft.












