El director de la Reserva de la Biosfera del Volcán Tacaná de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Francisco Javier Jiménez González, confirmó que serán unas 750 mil plantas las que se sembrarán como parte de un proyecto a mediano plazo (para los próximos siete años) y que tiene el propósito de restaurar la zona que se ha visto afectada por los incendios, plagas y hasta deforestación.
Las lluvias, dijo, son un factor importante para poner en marcha la estrategia que se divide en dos aspectos: la restauración ambiental, que se asocia con los ecosistemas naturales, y la otra, que se hace con las comunidades, una restauración productiva.
Usarán plantas de café
Es decir, se aprovecha la producción para apoyar a las personas con plantas de café, debido a que en esa parte uno de los aspectos económicos más importantes es la cosecha del aromático grano. Desde la Conanp están apostando a la recuperación de las especies nativas como los arábigos, marago, caturra, borbón y el oro azteca.
“Son aquellas que necesitan de una sombra natural o inducida para su reproducción, para su producción del grano aromático”. Jiménez González comentó que en los primeros cinco años se esperan producir unas 750 mil plantas; de ese número, un 35 % estará vinculado con el café y variedades de árboles de sombra y frutales.
Un enfoque forestal
El resto tendrá un enfoque forestal con especies de pinos tropicales y de bosques de niebla; esta última vegetación en años anteriores fue talada por algunas comunidades para sembrar granos básicos, pero por la altura son áreas que quedaron abandonadas; ahora se han establecido convenios con la población, a través de proyectos como hortalizas, miel o flores, para la conservación de esos espacios.
El director de la Reserva de la Biosfera del Volcán Tacaná explicó que en los próximos siete años se estarían restaurando unas 600 hectáreas de café, bosques de pino y de niebla. Es la misma población la que genera las plantas y la estrategia contempla la construcción de viveros, todo como parte de un apoyo social a cambio de cuidar los ecosistemas. Participan por cada espacio entre 15 y hasta 20 personas.
Finalmente, destacó que la participación de los grupos comunitarios (que ahora se le ha dado énfasis a mujeres y jóvenes mayores de 18 años) ha sido clave en todo el proceso, desde la producción de la planta, la transportación, el mantenimiento de los viveros y hasta la reforestación en los lugares destinados.












