Las pérdidas que día a día registran las áreas naturales protegidas (ANP) de la Selva Lacandona son una responsabilidad social e institucional, sostuvo Salomón López en voz de los habitantes de Frontera Corozal.
Después de 2006, “la situación ambiental ha sido cambiante, no hay importancia de lo que estamos perdiendo día a día”, puesto que las administraciones tanto locales como ambientales no han priorizado las problemáticas de cinco de las siete áreas protegidas.
Se trata de las Reservas de la Biósfera Montes Azules y Lacantún, además de los Monumentos Naturales de Bonampak y Yaxchilán, y el Área de Protección de Flora y Fauna Chan-Kin.
Yaxchilán y Chan-Kin, que se localizan en la frontera de México con Guatemala, son las mas abandonadas, pues no hay cuidado ni vigilancia y las únicas personas que se encargan de monitorear la flora y fauna son las propias cooperativas, apuntó López.
Mencionó que las cooperativas tienen información biológica importante, porque el compromiso de algunas es promover la conservación y la protección, por lo que en el trabajo han registrado especies importantes y prioritarias.
“De enfocarse [las instituciones], podrían promover la preservación y conservación de las especies. Al hacerlo, provocaría que se tome en cuenta todo el hábitat de estas especies que son importantes, pero tristemente no hay ese vínculo ni interés, hasta ahora”.
El 19 de agosto se cumple un año más del avistamiento del águila arpía, registrado en el 2009 por una de las cooperativas; la documentación previa fue hace casi 20 años y la realizó el biólogo Ricardo Frías, también defensor de la Selva Lacandona.
“Desde el 2021 las cooperativas han registrado el águila crestada, quizá por tercera vez. Aun así con el registro de especies importantes, simplemente no hay ninguna actuación de las autoridades”, lamentó Salomón López, que ha visto dicha evolución. Agregó que su familia también es parte de las cooperativas que se dedican a la conservación.












