Martha “N” se manifestó inconforme por el actuar del personal médico y directivo del Hospital General de Zona Núm. 2 del IMSS, popularmente conocido como IMSS “5 de Mayo”.
Fue la noche del jueves cuando la mujer que padece un daño en el oído y que no le permite escuchar bien, acudió al segundo nivel de atención en el hospital ya mencionado.
Durante la cita médica fue atendida por la neuróloga de nombre Iracema “N”. En ese momento no hubo inconveniente alguno, pero al finalizar, la especialista le pidió a la mujer dirigirse con su médico familiar para que fuera él quien le otorgara el documento de “incapacidad”, para poder presentarla como justificante en el banco donde trabaja.
Al acudir a solicitar el documento a la clínica de Las Palmas, el médico familiar le respondió que el documento debía ser entregado por la neuróloga.
Por lo que la mujer se vio obligada a regresar al hospital del “5 de Mayo”, en donde la neuróloga fue difícil de localizar, por lo que la paciente acudió ante los directivos del hospital.
En contraparte, la mujer sólo recibió como respuesta que ellos no podían hacer nada, debido a que la neuróloga Iracema “N” ya es adulta y ella debe hacer su trabajo, pues ellos no tenían nada que decirle.
La paciente incluso se vio obligada a ofrecer 200 pesos al personal de apoyo, por si uno de ellos veía a la doctora le dijera, y a su vez ella entregaría la recompensa.
Tras un largo rato de buscar a la especialista, Martha “N” pudo localizarla, pero su molestia se hizo grande al ver a la mujer sentada a las afueras de su consultorio, y ante ello, de nueva cuenta, se negó a llenar el formato.
Tras unos minutos de discusión, Iracema “N” llenó un documento de mala gana.
En medio de esto comenzaron una serie de dimes y diretes, por lo que la paciente tomó del brazo a la neuróloga, quien comenzó a gritar, ante lo cual un grupo de camilleros y enfermeras comenzaron a amedrentar a la paciente, que se vio obligada a retirarse del sitio.
Personal de seguridad privada del hospital se sumó a las advertencias del personal de la institución, por lo que Martha se tuvo que retirar del sitio con su inconformidad y sin contar con el documento que avale la ausencia de su empleo en una institución bancaria.












