Señales de alarma durante el embarazo

Señales de alarma durante el embarazo

Durante el embarazo existen cuatro principales señales de alarma: sangrados, salida de líquido por vía vaginal, movimientos irregulares del bebé y contracciones. El ginecólogo del Hospital Regional “Dr. Rafael Pascacio Gamboa”, Joaquín Nangulari Espino, indicó que si estos síntomas no se atienden de forma inmediata cuando inician, pueden llevar a consecuencias graves y hasta fatales para el bebé y la madre.

El especialista refirió que nunca es normal el sangrado durante el embarazo, por más mínimo que sea. El único periodo en que podría presentarse de forma normal y mínima es dentro de las primeras cuatro semanas, pero más adelante ya no.

Sobre la salida de líquido por vía vaginal, mencionó que a partir de la semana 12 de gestación ya hay suficiente liquido amniótico, y conforme avanza, va aumentando la cantidad. En algunas situaciones se puede romper la membrana amniótica que protege al bebé.

Cuando eso sucede se presenta la salida de líquido por vía vaginal. Es posible confundirlo porque hay una secreción normal en el embarazo, pero esta es escasa, transparente y sin olor; pero cuando es abundante, es un signo de alarma importante, sobre todo si es un bebé menor a 37 semanas.

Hay muchas causas posibles para que se rompa la membrana, y la principal es por infecciones, incluso muchas pueden ser asintomáticas.

Percepción en el embarazo

El especialista mencionó que es normal que los bebés se muevan en el útero a partir de la semana 18 a la 22, lo cual debe ser perceptible; pero si pasan más de dos o tres horas sin sentir movimientos mínimos, se debe tomar como una señal de alarma.

Los bebés en el útero también se duermen, tienen ciclos de sueño desde 20 minutos hasta dos horas. Además, es importante que la paciente descanse adecuadamente para beneficiar al bebé.

Respecto a las contracciones, el ginecólogo explicó que nunca serán normales antes de las 37 semanas de embarazo, si se presentan después podría ser trabajo de parto, y estas van en aumento, tanto en frecuencia como en intensidad. En cualquiera de los casos hay que acudir a una valoración.

Hay tratamientos para detener un trabajo de parto prematuro porque un bebé en estas condiciones siempre será vulnerable a infecciones, sangrado en cabeza, intestinos, no poder respirar, e incluso, perder la vida.