Septiembre no es el mes más sísmico, señalan

En este 2021 se conmemoran cuatro años del terremoto que azotó a la entidad en el 2017, dejando graves daños. Cortesía
En este 2021 se conmemoran cuatro años del terremoto que azotó a la entidad en el 2017, dejando graves daños. Cortesía

La doctora Silvia Ramos Hernández, directora del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que no hay pruebas científicas que demuestren que durante septiembre la actividad sísmica incremente, por lo que se puede decir que se trata más bien de una casualidad.

Es una mera casualidad, dijo, el que se haya presentado un sismo en las costas de Guerrero durante la noche del martes 7 de septiembre del presente año, justo a cuatro años del terremoto del 2017 que se originó en Chiapas.

Lo que es posible afirmar es que dicho evento, en la brecha de Guerrero, ha sido bastante estudiado en el país, incluso más que la de nuestro estado que literalmente se rompió. “Guerrero ha sido muy estudiado, hay una red sísmica muy fuerte, por parte del Servicio Sismológico Nacional”, explicó.

De hecho, el primer sistema de alertamiento sísmico en el país se generó en esa zona, sabiendo que desde 1911 no se ha dado un sismo fuerte en esa región, cuando se supone que ahí se originaría un movimiento fuerte de una magnitud desconocida, se estimaba que de entre unos 7 y 8 grados.

Mencionó que afortunadamente el sismo de la noche del martes no tuvo consecuencias graves. Hay que considerar que la profundidad de los sismos es muy importante, ya que entre más superficies abarquen, sus daños son más fuertes.

Puntualizó que por ahora no hay forma de saber si el sismo registrado liberó energía suficiente para originar otro movimiento en los siguientes días, pero sin duda, los estudios que se están haciendo en una brecha de 230 kilómetros darán mucha información al respecto.

En el caso del sismo del martes, la primera red sísmica que está en la zona para el sistema de alertamiento género un aviso a la Ciudad de México, de manera que las personas actuaron rápidamente previo al movimiento telúrico.

Manifestó que esto permite crear una cultura de prevención, porque la gente puede estar preparada y tener una reacción rápida ante un sismo, lo que previene desastres mayores. De esta forma, la segunda onda sísmica no los toma desprevenidos a los habitantes.

Al ser cuestionada si el sismo de la noche del 7 de septiembre tendrá repercusiones en Chiapas, explicó que tiene mucho que ver la lejanía del evento, incluso se percibió muy leve porque estamos a más de 700 kilómetros de distancia respecto al epicentro.

Otro elemento importante a considerar es el tipo de subsuelo, por ejemplo, en un terreno blando como la parte central de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez se amplifica más la onda sísmica, mientras que en un terreno rocoso como Ciudad Universitaria de la Unicach, se percibe menos.

En el caso de la Ciudad de México, los sismos se amplifican mucho por el tipo de suelo, recordando que está asentada en una laguna que fue rellenada, lo que hace que las edificaciones se muevan más fuerte. Afortunadamente, después del terremoto del 85, sus códigos de construcción son muy estrictos.