En medio de exigencias de que se haga justicia, familiares y amigos sepultaron en el panteón de Santa Martha, municipio de Chenalhó, al indígena Javier Jiménez Sántiz, asesinado el martes pasado en el contexto de la disputa de 60 hectáreas con Aldama.
Pobladores de Chenalhó informaron que no se reportaron incidentes durante el entierro, ya que hubo presencia de agentes de la Guardia Nacional y de la policía estatal.
Comentaron que el cuerpo de Jiménez Sántiz, de 33 años de edad, fue velado la noche del miércoles en el domo de Santa Martha, donde habitan cerca de cuatro mil personas.
Autoridades de Chenalhó recordaron que han solicitado la presencia de una Base de Operaciones Mixta (BOM) en el área para evitar más hechos de sangre.
“Ya pedimos al gobierno que ni un muerto más”, afirmó un representante comunitario, quien dijo que también han solicitado a las autoridades estatales la presencia de observadores de derechos humanos.
Señalaron que al entierro del occiso fue enviada una comisión de agentes municipales, y los demás se quedaron en la cabecera de Chenalhó en reunión para analizar la actual situación generada por el asesinato de Javier.
Por separado, pobladores de Aldama insistieron en que “en estos días se han intensificado las agresiones en contra de los pobladores por los grupos paramilitares de Santa Martha”.
En un documento manifestaron que ya están “cansados de tantas agresiones y ataques armados, por lo que decimos ya basta, y lo repetimos una y otra vez porque nos están obligando a defendernos, a organizarnos”.
Remarcaron: “Llegó el tiempo de decir hasta aquí; ya toleramos mucho, ya aguantamos mucho”.












