Tuxtla tiene sed. Con el periodo de estiaje bajan los niveles de los Ríos Grijalva y Santo Domingo, afectando en la captación y suministro del vital líquido a los capitalinos. El Smapa se limita a racionar el agua y a cobrar puntualmente el recibo.
La molestia es generalizada entre la ciudadanía de la capital chiapaneca. Con el calor intenso necesitan bañarse, pero escasea el agua. Cerros de trastes y ropa sucia se acumulan en los hogares.
Durante un recorrido por las colonias de la zona Poniente de Tuxtla Gutiérrez se constató que el suministro de agua es muy irregular, así lo afirmó Lustreín Morales, de la colonia Terán.
En el fraccionamiento la Gloria, solo queda el nombre, porque debido a la falta de agua “estamos viviendo un infierno”, dijo Lucía Méndez, quien tiene su vivienda en la calle Fuego.
Y es que las captaciones alternas de “La Chacona” y “Rancho Viejo”, que abastecen a 76 colonias del Poniente de la ciudad capital, han disminuido su capacidad de producción.
Por su parte, Cuauhtémoc Cobatzin, agente municipal de Cerro Hueco, indicó que de las 44 colonias que encierra su demarcación, casi todas tienen problema por la escasez de agua. “Solo Cerro Hueco es la colonia que no sufre, porque tenemos el cerro aquí cerca y es de donde se toma el agua, pero las demás están padeciendo”, dijo.
La molestia ciudadana por la falta del vital líquido se incrementa al saber que además de que el recibo llega puntual y a veces con cantidades excesivas -a pesar de no haber tenido agua- deben comprar a las pipas.
Abimael Hernández, pipero, dice que el negocio comienza a repuntar con la sequía. Este miércoles dejaba un viaje de tres mil litros en una casa de La Salle tercera sección, en donde han pasado hasta dos meses sin agua. El cliente pagó 300 pesos por el viaje.
Al tratar de saber el motivo de la escasez, el Smapa guardó silencio. Durante dos días esperamos la entrevista, pero el área de comunicación social indicó que aún no la autorizaban.












