En Berriozábal, el cambio climático se ha convertido en una realidad que se vislumbraba lejana. Victoria Gómez Romano, encargada de la escuela de campo Tizcota Naj, afirmó que la sequía de este año golpeó tanto a la milpa como a los cafetales, aunque con diferencias en su impacto.
“Estamos sufriendo todos el cambio climático, pero lo vimos muy drástico en este 2026”, relató.
Explicó que, pese al clima templado de Berriozábal, el fenómeno de “El Niño” provocó estragos severos que resecaron las plantas y quemaron las hojas del café.
Pérdidas
Aunque la afectación no fue tan grave como en el maíz, sí generó pérdidas completas en algunos cultivos.
Cuestionada sobre el porcentaje de daño en la zona, la encargada de la escuela agroecológica estimó que los caficultores sufrieron entre un 50 y un 70 por ciento de mermas debido a la falta de agua, la sequía y la quema de plantas.
Ante este escenario, quienes se dedican por completo al café aplicaron otras alternativas. “Tuvieron que buscar otros métodos, otro tipo de trabajo o producción, porque no te rinde. Si nos falta el agua, nos falta todo”, expresó.
Apoyos
Gómez Romano también confirmó que a través de la Secretaría de Agricultura de Berriozábal se están canalizando apoyos para el sector agrario.
Estos incluyen asistencia técnica para que los productores aprendan a cuidar mejor las plantas de café y maíz, así como estrategias para adaptar las semillas a los cambios climáticos drásticos que se avecinan.
Además, insistió en la necesidad de cuidar el planeta para reducir el daño al sistema de carbono y, con ello, mitigar las consecuencias que ya enfrentan los campesinos.
Victoria Gómez Romano se desempeña como encargada de la escuela de campo Tizcota Naj, en el municipio de Berriozábal, desde donde invita a la población a conocer la escuela agroecológica.












