Pablo César Cunjamá González encontró en la fotografía un camino que inició hace aproximadamente 15 años. Mientras estudiaba Administración de Empresas comenzó a trabajar con sus padrinos, fotógrafos de trayectoria generacional.
“Empecé tomando fotos de graduaciones y después comenzaron a salir quinceañeras. Yo siempre decía que sí porque no me gustaba perder clientes, y así fui entrando en este mundo”, recuerda.
Su trayectoria
Con más de 12 años de trayectoria con su propia marca, Pablo descubrió que la fotografía era la profesión a la que quería dedicar su vida.
Aunque su primera opción era estudiar Derecho, encontró en la imagen una forma de contar historias y crear su propio camino.
Su trabajo comenzó dentro de la fotografía social, pero con el tiempo se inclinó hacia lo editorial.
Actualmente ha participado en proyectos relacionados con eventos sociales y plataformas de belleza como Mexicana Universal, Miss México y Miss Grand International, experiencias que le han permitido ampliar su alcance profesional.
Su mejor trabajo
Sin embargo, detrás del fotógrafo existe una faceta que transformó su vida: ser papá.
Su hija Florencia nació durante la pandemia, una etapa donde pudo compartir más tiempo en casa con ella, aunque con los años llegó el reto de equilibrar su profesión con la crianza.
La organización y la disciplina se volvieron fundamentales para mantenerse presente en la vida de su hija sin abandonar su pasión por la fotografía.
“Ser papá es lo que más disfruto de estar vivo”, afirma.
Predicar con el ejemplo
Para Pablo, la paternidad también representa una responsabilidad de enseñar con el ejemplo y demostrar que los logros son resultado del trabajo y la dedicación.
En este Día del Padre, su historia refleja que el verdadero éxito no solo está en las metas alcanzadas, sino en los momentos compartidos y en la huella que dejamos en quienes más amamos.












