“Sí se puede”: Mujer luchona

“Sí se puede”: Mujer luchona

Es agente de Tránsito Municipal. Es universitaria. Es madre soltera… es mujer. Y parada bajo el candente sol, cuidando el paso peatonal frente al Congreso, ella celebró su día. Y con una sonrisa abrió su corazón a este rotativo y a la ciudadanía.

“¡Véngase a la sombra! ¿O acaso es obligado que esté bajo el sol?”, se le pregunta.

“No lo va creer, pero sí nos amonestan si nos ven en la sombra. Ahí están los polis ministeriales que nos queman”, dice y sonríe, señalando a los dos hombres que cuidan el ingreso al Congreso del estado.

El sol quema. Es mediodía en Tuxtla Gutiérrez, pero María Isabel Maza Jiménez parece no sentirlo. Está concentrada en su labor: atender el paso peatonal en la 1ª Sur, entre Calle Central y 1ª Oriente de la capital chiapaneca.

Le pido la entrevista. Ella sonríe apenada. Pide permiso a su comandante vía radio. Y accede.

Y cuenta que lleva siete años como oficial femenil de Tránsito Municipal.

-¿Su mayor satisfacción? – le pregunto.

-Son muchas, la principal, servir a la ciudadanía. Pero se siente bonito cuando alguien agradece o reconoce el esfuerzo que uno hace a diario, como dar vialidad, ayudar a quien se queda tirado…

-¿Y su momento más triste o peligroso?

María cierra los ojos. Luego los abre y están brillosos. Parece molesta, pero a la vez triste. Parece que va llorar.

Y explica que hace ocho meses, en cumplimiento de su deber, cuidando el semáforo peatonal de la 23 Poniente y Boulevard Belisario Domínguez, un auto estuvo a punto de embestirla.

“Fue horrible, pasó muy rápido. El chavo me echó el carro. Reaccioné y me tiré a un lado. Me golpeé al caer, se me subió la presión horrible. Y no me dieron incapacidad”.

Lo más lamentable es que el conductor, identificado y detenido después, resultó ser un compañero policía, pero adscrito a la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Y como ella, otras compañeras han sido atropelladas, amenazadas, insultadas, por cumplir con su deber.

María es madre soltera, vive en San Fernando, con sus padres. Tiene una niña de cinco años, para quien es madre y padre. El hombre la dejó cuando la niña tenía pocos meses de nacida.

María estudia el tercer cuatrimestre de la licenciatura de Trabajo Social.

“Es difícil, pero se puede. Felicito a mis compañeras mujeres luchonas, y a las que creen que no se puede salir adelante solas, les digo que sí se puede”, remató.

Ella es María Isabel. Es agente de Tránsito Municipal. Es universitaria. Es madre soltera… Es mujer.