Sigue concentración de migrantes en las calles

La presencia de miles de migrantes en Tapachula, ante el complejo y lento sistema de atención migratoria por parte de autoridades federales que solo retrasan su salida de la ciudad o no son claros con los extranjeros que aún tienen la esperanza de poder transitar sin problemas por el territorio mexicano, sigue provocando problemas en las actividades cotidianas de la ciudadanía, pues las terminales de transportes y varios comercios durante el día son el campamento preferido y por las noches cualquier espacio que los proteja de la lluvia y las inclemencias del tiempo.

De tal aglomeración diaria, un ejemplo es la Terminal de Corto Recorrido de Tapachula, que en las últimas semanas se ha convertido en un campamento de migrantes que ocupan las instalaciones en una supuesta espera de la salida de los “Tijuaneros”, sin embargo muchos de estos aún no cuentan con los documentos para su tránsito legal por territorio mexicano.

Se puede observar a migrantes centro y sudamericanos, africanos, haitianos, chinos e incluso japoneses así como de otras nacionalidades que se concentran en estos lugares, forman parte del grueso de migrantes que no pueden pagar un hotel o una casa en renta, por lo que se concentran en el centro de Tapachula con las consecuentes molestias de comerciantes, vecinos y de los usuarios del transporte público.

Esa concentración de personas trae consigo una gran acumulación de basura, de todo tipo de residuos e incluso algunos hacen sus necesidades al aire libre.

El INM se ha deslindado de la atención de los grupos migrantes, según los mismos extranjeros que realizan gestiones para su documentación; solo son atendidos en oficinas y después enviados a largas esperas para un llamado, a fin de continuar con su papeleo.

La imagen del centro de la ciudad de Tapachula ha cambiado, los comercios cierran antes de las siete de la noche y solo unos pocos quedan abiertos, en su mayoría los dedicados a la venta de alimentos. Según los empresarios ya no hay seguridad y condiciones adecuadas para atender a su clientela, como antes ocurría en horarios anteriores a la llegada de las caravanas de migrantes.